Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Martes 25 Octubre, 2016

La tremenda popularidad de los Cachorros de Chicago en Costa Rica, directamente les subió la publicidad en nuestro país a los hasta ahora “desconocidos”, Indios de Cleveland.

Tengo la impresión por lo que se olfateó en el ambiente criollo durante la temporada regular y ni que decir a la hora de los “playoffs”, que los fanáticos y seguidores de los Cubs en Costa Rica, han superado en número a los miles de compatriotas que siguen a los Dodgers de Los Ángeles. Me parece que por un tema generacional, muchos de los ticos que seguían a los Dodgers de Brooklyn en los años 50-60 quizá murieron y emergió una nueva fuerza de amantes del deporte rey afín a los Cachorros, cuando empezaron a verlos jugar todos los días gracias a nuestra televisión, que se pegó a un canal exclusivo de la ciudad de los vientos.



Sobra decir que la gran masa de fanáticos nacionales al béisbol es adicta a los Yankees de Nueva York, la franquicia deportiva más rica y famosa del planeta junto al Real Madrid y el Manchester United.

Somos minoría y bichos raros los fanáticos de los Indios; me parece que don Gonzalo Schumann ya fallecido y padre de los hermanos beisbolistas Eduardo y Chalito Schumann, era seguidor de la Tribu.

Las encuestas y las apuestas son contundentes: todo apunta y está dispuesto para que los Cachorros borren del mapa a los desestimados y menospreciados Indios de Cleveland, pero igual eran favoritos Boston y Toronto y la Tribu los mandó a dormir temprano.

A los peloteros de la Tribu no los inmuta el no ser señalados nunca como favoritos y bien lo resumió el segunda base Jason Kipnis en una frase jocosa que resume el éxito de la postemporada: “los Indios somos una mierda asombrosa”.

Como fanático de los Indios, vivo este mágico momento en que gracias a la popularidad de los Cachorros, a quienes gustan del béisbol no les ha quedado más remedio que leer, escuchar y conocer de la Tribu y entonces como periodista deportivo saboreo y disfruto de las proyecciones, los análisis y las cualidades y debilidad de mi novena favorita.

Termino con una advertencia de fanático: eran más poderosas las baterías de Medias Rojas y Azulejos que las de Cachorros y Cleveland las silenció, de ahí que me parece osado demeritar lo hecho por la Tribu y condenarla de antemano al fracaso, frente a la exquisita maquinaria de Joe Maddon.