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Domingo, 9 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 07 diciembre, 2017


Herediano y Saprissa de visita no llenan estadios
 

Sentenciar a muerte a la Selección Nacional en el Mundial de Rusia no deja de ser arriesgado.

Jacques Sagot, pianista, escritor y amigo, dictó pública sentencia y condenó a las huestes de Óscar Ramírez al más estrepitoso de los fracasos. Tres derrotas en fila, baile incluido frente a Brasil y con el rabo entre las piernas después de sucumbir ante Suiza y Serbia, “dos equipazos” de Europa.

Atrevido y valiente don Jacques, porque después de lo sucedido con la Selección Nacional en Brasil 14, no deja de ser aventurada su condena.

Mi ocasional compañero de tertulias cafeteras en Plaza del Sol, gusta de opinar contra tirios y troyanos, pero cuando su pronóstico no se da, no retoma el tema.

Así como es valiente para lanzar el dardo, no es humilde para aceptar el yerro. A quienes seguimos su brillante pluma, nos sobran los ejemplos.

Despedaza a dirigentes, jugadores, selecciones nacionales y técnicos.

Cuando estos triunfan, horas después de la condena de Sagot, la pluma se silencia.

Esto no es ético.

El domingo que se inició la cuadrangular con el juego entre Pérez Zeledón y Herediano a las 11 de la mañana, tuve oportunidad de presenciar por tv a la 1 p.m. el juego entre el Inter y el Atalanta y por la noche un juego de la liguilla mexicana entre Tigres y no recuerdo su rival.

Diferencias casi abismales entre el estado del terreno de juego, entorno, asistencia de aficionados y desde luego, ritmo de juego.
La cancha de Pérez Zeledón era un charco; el campeón nacional viaja a Pérez Zeledón y el Saprissa va a Guápiles y las gradas están muy vacías. No hay llenos, no hay pasión.

Las dos primeras fechas de la cuadrangular en la que juegan, se supone los cuatro mejores equipos del campeonato, es pobre en calidad de juego; cero espectáculo, puro cálculo, pocos goles, se juega a no perder. En cambio, en México los clasificados juegan a ganar con una intensidad envidiable y ni qué decir Europa.

Quizá basado en esta realidad, agregada a su férrea oposición al trabajo de Óscar Ramírez, a quien ha querido decapitar sin éxito, mi querido Jacques lanza sentencia y olvida que para Brasil 14, opiniones idénticas a esta suya inundaron el planeta fútbol, condenando a Costa Rica al ridículo y al fracaso y paradójicamente, fueron todos estos magos quienes tuvieron que meterse el rabo entre las piernas.

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