Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Martes 14 Noviembre, 2017

Óscar Ramírez fue honesto y valiente al firmar el fogueo en España
 

Miles de costarricenses no quieren a Óscar Ramírez como técnico de la Selección Nacional y han pedido su cabeza, después de una pobre presentación de la Tricolor.

En el cierre de la Hexagonal, cuando se logró la clasificación a Rusia sin jugar muy buen fútbol, los comentarios contrarios al trabajo de Óscar Ramírez inundaron los medios de comunicación deportivos.

¿Por qué entonces, con medio país en su contra, Óscar Ramírez acepta jugar un fogueo contra una potencia mundial; una de las cinco mejores selecciones del mundo y en su propio patio?

¿Por qué, para salvaguardar su puesto y evadir los cuestionamientos a su labor, el técnico de la “Sele” no pidió un fogueo más suave; un partido contra Venezuela, Ecuador o Canadá?

¿Cómo se le ocurrió ir a tocarle los huevos al águila en Málaga?

¿A quién como director técnico serio y responsable, se le ocurre respetar la trayectoria de un futbolista que fue titular en Brasil, que llenó de gozo con su impecable trabajo a todo un país futbolero, que viene saliendo de una severa lesión que lo alejó de las canchas por muchos meses, que se llama Óscar Duarte y que merecía su oportunidad de buscar un espacio hacia Rusia 18?

¿Qué necesidad tenía Óscar Ramírez de arriesgar su puesto, aceptando un fogueo de alto riesgo y dándole oportunidad de supervivencia a un estelar de Costa Rica en Brasil?

¿No era más sencillo buscar una ruta más fácil, por ejemplo foguearse con Puerto Rico, llevar a Málaga a Johnny Acosta y enterrar de tajo las aspiraciones de Duarte de ir al Mundial?

Claro que después de esa masacre futbolística, el cuerpo técnico de Costa Rica tiene que replantearse muchas cosas de orden táctico y a la legua se nota que la que más urge, es darle compañía a Marco Ureña en zona de ataque.

Sentimos que con Navas, Pipo, Acosta y Guzmán en zona de retaguardia se pueden evitar nuevas debacles, pero ver en todos los juegos de la Selección a Ureña como el Llanero Solitario ya cansa, aburre, frustra y decepciona.

Si el cuerpo técnico de la Selección Nacional no tiene capacidad para hallar en las prácticas la fórmula que permita a Ureña atacar en grupo, entonces sí, es mejor que se marche a casa.

Estas palizas dejan enseñanzas; el “Macho” debe pellizcarse y llevar a la Selección a futbolistas generadores de fútbol ofensivo que alimenten a Ureña. Hoy la Selección no los tiene; el campeonato Apertura sí.


gpandolfo@larepublica.net