Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 27 Febrero, 2009

NOTA DE TANO


Liga Deportiva Alajuelense tiene que pagar un precio.
O, más bien.
Lo está pagando.
Desde el día que la directiva presidida por Rafael Ortiz decidió no renovarle automáticamente el contrato al técnico Jorge Luis Pinto, el equipo viene dando tumbos.
Algunos saltos hacia arriba, muchos más hacia abajo.
La corta era de Rafael Alfaro en la presidencia de los manudos fue bien difícil; hombre de mucho éxito en sus funciones afuera del fútbol; en la Caja, en la Mutual de Alajuela y en otras tareas, a don Rafa se le hizo un mundo capitanear un barco manudo lleno de goteras.
La nómina se estremeció.
Con Alfaro se inició el proceso de depuración económica en el club y cuando la dirigencia está dispuesta a sanear la tesorería, tarde o temprano se afecta la nómina.
Jorge Hidalgo, el actual jerarca, más decidido aún que don Rafa a equilibrar las finanzas de la institución, zocó más la faja y la planilla se estranguló.
Fuga múltiple de buenas figuras: Wilmer López, Pablo Salazar, Harold Wallace, Leslie Ramos, Berny Solórzano, Kenny Cunningham, Windell Gabriels, Víctor Núñez, Ignacio Aguilar, Rafa Rodríguez, Pablo Gabas y las ventas de Luis Marín, Roy Myrie, Rolando Fonseca, Carlos Hernández, Bryan Ruiz e incluso Erick Scott, Froylan Ledezma y otros, quebraron la estructura del equipo.
Entonces se empezó a cocinar la manoseada palabra “proceso”; el presidente Hidalgo y el técnico argentino Marcelo Herrera son los líderes de este movimiento.
Para bien o para mal (y pareciera ser lo segundo), el “proceso” fue premiado con la final del Torneo de Invierno cuando los manudos finalmente derrotaron al Saprissa en el juego de ida, pero fueron barridos en la vuelta.
A partir de ahí y hasta la fecha, el equipo se cayó.
Descarto de tajo el chisme sin prueba ni sentido que circula, sobre la eventual deshonestidad del técnico Herrera, por fichar a compatriotas suyos en el equipo. Sin haber conversado ni medio segundo con el estratega, meto mis manos al fuego en su defensa en este sentido. Lo que hizo y ordenó la temporada anterior con Martín Civit es su prueba de descargo.
Ahora, si se habla de proceso y renovación, los fichajes de Daniel Juárez y Nicolás Hernández fueron grueso error; en el caso de Juan Ignacio Sills, algo le sucede porque el chico se cayó. ¿Será su buen físico el causante de este bajonazo de juego, habida cuenta la ebullición de las hormonas femeninas cerca de los estadios?
¿Se planificó la ausencia de los arietes juveniles Marco Hernández y Diego Estrada, hoy con la “Sele”?
Comento esto porque La Liga no tiene delantera.
Y además, cosa que aplaudimos pero que perjudica al grupo si no se trata con tacto, Hidalgo anda promoviendo bajonazos de salario y no renovación de fichajes, lo que cimbra el ánimo de por sí caído de la modesta nómina.
Conclusión: el penúltimo lugar del grupo.

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