Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 21 Noviembre, 2008

NOTA DE TANO


Los periodistas deportivos sabemos que los entrenadores y los jugadores tienen y manejan códigos de vestuario; también suponemos, pero esto es muy difícil de probar, que algunos directores técnicos gustan de tener compromisos con ciertos jugadores.
En la historia del deporte mundial, decenas de técnicos corruptos dan protagonismo a jugadores terminados o en declive, en procura de alguna comisión.
Varios gustan de eso que se denomina argollas.
Otros se comportan en contra de la lógica y esperan más de la cuenta a jugadores lesionados y de bajo nivel, para convocarlos incluso a citas mundialistas. Pasada la competencia, el jugador desaparece del mapa actual.
También, miles de técnicos de todas las disciplinas deportivas se equivocan con buena intención, e insisten en convocar y alinear a jugadores que el resto del entorno doméstico distingue que no están jugando bien.
Costa Rica acaba de terminar una excelente pre- eliminatoria mundialista en cuanto a resultados. La Selección Nacional fue dominante en los marcadores y terminó con marca perfecta.
Otros cien pesos fue el desempeño en la cancha y la capacidad de sus adversarios, cuestionada y analizada más de la cuenta.
Tengo la impresión de que Rodrigo Kenton no cayó en ninguna de las trampas que de sus colegas detallamos al inicio de esta Nota y tuvo la virtud desde el arranque, de escoger muy bien a los jugadores que vestirían la casaca nacional. Entre varios de los aciertos del cuerpo técnico de la tricolor, está la sabia escogencia de jugadores seleccionados y la oportunidad de que se muestren.
Contra El Salvador fue alentador ver alineados en la cintura y por los costados a Oscar Rojas y William Sunsing; dos futbolistas pícaros, picantes, retadores, que gustan de enfrentar al rival e ir para adelante. Ninguno es un novato en el fútbol nacional y sin embargo, no han gozado de reales oportunidades de mostrarse en grupos anteriores, salvo por ratitos.
Freddy Fernández halló su espacio; Cristian Montero se muestra; Roy Myrie, si aprende a jugar en Bélgica (algún entrenador debe enseñarle técnica), se pierde de vista por su zancada y potencia física. El retorno de Froylan Ledezma parece acertado.
Con tantos detalles positivos alrededor de la tricolor, notamos un hecho básico y primordial para sus triunfos: su línea media y en ella, los cuatro jugadores que equilibran al Saprissa: Centeno, Celso y los dos Alonsos son la base fuerte y talentosa de un edificio que Kenton ha sabido construir con acierto.
Un cuarteto de futbolistas de muy buen nivel para la zona de Concacaf, que no tiene ningún equipo caribeño o centroamericano.
Pero nace la interrogante del porqué, mientras Kenton los aprovecha, colegas anteriores a él solo se apuntaron al Paté, y entonces caemos en algunas de las reflexiones iniciales sobre el extraño comportamiento de los entrenadores.

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