Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 18 Noviembre, 2008

NOTA DE TANO


Se están pasando del límite los fanáticos del Club Sport Cartaginés.
Y los calificamos como fanáticos, precisamente por su mal comportamiento en varios de los últimos partidos del equipo, que no es propio de simples seguidores o aficionados del club.
Lo que han hecho los cartagineses, agrediendo en los graderíos de su propio estadio a dirigentes de Brujas y Liberia; la gresca que estuvo a un minuto de producirse entre sus jóvenes seguidores y la “garra florense”, en el partido contra Herediano, cuando personalmente vimos pasar volando piedras de grueso calibre lanzadas contra los jóvenes rojiamarillos, igual de provocadores y el fatal desenlace del pasado domingo, con la agresión desde el sector de barra brumosa al árbitro Luis Fernando Cortés en el juego Universidad-Cartaginés, debe ser motivo de análisis de sociólogos, sicólogos y siquiatras.
¿Por qué están los fanáticos del Cartaginés tan violentos?
¿Por qué se ven tan tensos en los partidos del equipo?
¿Por qué lucen tan intolerantes?
Estas y otras interrogantes que se pueden plasmar, no encuentran respuestas justificadas y lógicas, en un equipo que, como lo narra su propio director técnico, ha cumplido en el campeonato un papel acorde con lo planificado y más bien, mejor de lo que se esperaba.
Después de salvar al Cartaginés del descenso en la temporada anterior, Juan Luis Hernández les prometió a los seguidores del Cartaginés una temporada menos traumática y mucho más tranquila, sin tanto dramatismo como el que arrojó cada una de las nueve finales del cierre anterior, cuando el equipo se jugaba el descenso en cada confrontación.
Nos quedó la impresión de que Hernández Fuertes les envió a los aficionados brumosos un mensaje claro y contundente: para la nueva temporada no esperen título, pero tampoco habrá descenso y eso lo han cumplido el equipo y su cuerpo técnico.
A punto de finalizar el Torneo de Invierno, el Cartaginés ni es candidato a la corona; ni es candidato al descenso. Todo ha transcurrido como lo planificó, anunció y comunicó el entrenador.
¿Entonces?
¿Será que los fanáticos del Cartaginés, de verdad se la creen que pueden ser campeones nacionales en esta temporada?
¿Están frustrados por no estar el equipo en los tres primeros lugares del grupo?
¿Será que el director técnico les dice una cosa a los periodistas, pero dice otra en el mercado local?
¿A qué se debe esa rabia de los cartagos?
¿Qué idea les están vendiendo?
¿Estaremos en presencia dentro del engranaje total del club de un nuevo mesías, y no nos habíamos dado cuenta?
¿Será peligrosa esa lealtad ciega de un numeroso grupo de fanáticos brumosos hacia el entrenador?
Nos parece que los cartagos deben bajar sus calenturas y reflexionar, que el equipo cumple con lo planificado, de manera tal que no debería presentarse tanto infierno en cada una de sus presentaciones.

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