Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 9 Septiembre, 2008

Nota de Tano

Que la Selección Nacional nos haya gustado en los dos primeros partidos oficiales de “la era Kenton” no quiere decir que creamos que todo está hecho, ni que estemos alistando el equipaje hacia Sudáfrica.
Falta mucho trecho por recorrer y todavía más por mejorar, pero de que se están despejando algunos nubarrones, de eso no tenemos duda.
Ahora hay más armonía, cuando se discrepa con el nuevo timonel este defiende sus puntos de vista con educación, tomándose el tiempo de explicar sus decisiones y aclarando permanentemente que respeta las posturas de quienes no coinciden con él. Y como por el momento le está sonando la flauta, no hay por qué ensañarse con el seleccionador.
La propuesta vertical contra El Salvador nos encantó, pues se arriesgó y se ganó. Con eso no se discute. Sin importar si el “Cheyo” Quintanilla falló dos veces al frente de Ricardo González, incluido un tiro de penal, Costa Rica salió por los tres puntos y los ganó merecidamente, porque fue el equipo que más los buscó.
Ante Surinam se hizo lo que se tenía que hacer, ganar y por añadidura golear aprovechando que el rival —de por sí ingenuo— se quedó sin dos hombres y sin resistencia física ni mental durante los últimos minutos.
Entonces el planteamiento del entrenador parece estar calando; en el Ricardo Saprissa se va a ganar sí o sí, pero variando detalles tácticos según las características del oponente, como fue evidente este sábado, cuando previniendo la presunta habilidad de Surinam para contraatacar en velocidad, Kenton incluyó a un volante de contención natural, José Luis López, y el “Puppy” interceptó lo poquito que pudo intentar la “A-Selektie”.
Aunque en teoría se diría que Kenton respetó más de la cuenta a Surinam, en la práctica López fue el primer atacante de Costa Rica, porque después de cada recuperación —y hay que reconocerlo, ayudado por la falta de presión de los visitantes—, fue el resorte desde el cual se lucieron Centeno, Borges, Wallace y Díaz, los abastecedores de Alonso, Alpízar y Ledezma.
La confirmación de esta nueva actitud de los seleccionados con respecto a los dictámenes de su técnico la veríamos mañana en Puerto Príncipe; hay dos posibilidades: Una, se recae en el mal endémico de nuestro fútbol y Costa Rica se cree vencedora antes de jugar; los jugadores razonan consciente o inconscientemente que si los haitianos empataron 2-2 con Surinam, deben ser malos y serán “pan comido”.
En ese caso, ¡peligro! Todos los partidos son una historia diferente y por tradición y antecedentes recientes (incluido un empate contra Costa Rica en el Ricardo Saprissa), Haití ha sido una piedra en el zapato.
Opción dos: Los nuestros entran “conectados” desde el primer minuto, peleando cada balón como si fuera el último. De ser así, este sería un enorme paso hacia adelante en el plano mental.

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