Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 30 Junio, 2008

NOTA DE TANO


España rompió varios mitos.
El que más agrada es el respeto a la edad.
El triunfo de Luis Aragonés es una bofetada directa al fútbol costarricense, especializado en desechar a los hombres mayores de 50 años.
Es una cachetada a la prensa joven deportiva de este país, burlista y deshonesta con los grandes hombres que en diferentes campos de la acción deportiva: dirigentes, entrenadores, jugadores y hasta propios colegas, hicieron grande el fútbol costarricense y luego fueron enviados solo por su edad al cajón de la basura.
Don Luis Aragonés a sus 70 años y más se consagra como el mejor director técnico de Europa y ofrece en cada uno de los partidos de España una lección de táctica y técnica.
En Costa Rica, Marvin Rodríguez es un museo; Antonio Moyano un dinosaurio; Juan Soto París un fósil y Mario Murillo, Max Villalobos, Giovanni Rodríguez, Carlos Alvarado, Alex Sánchez y Cuty Monge, unos esqueletos que nada pueden aportar al desarrollo del fútbol nacional.
En mi propia cara observé varias veces a periodistas deportivos que empezaban su carrera aquí en LA REPUBLICA, botar al cesto de la basura las columnas que escribía don Luis Cartín, irrespetando su gloriosa trayectoria.
Costa Rica es un país que reniega de los viejos, de manera que este triunfo impresionante de Aragonés en la plena madurez de su vejez, resulta aleccionador.
Otro mito que rompió el nuevo monarca de Europa es que la potencia física y la estatura triunfan sobre la exquisitez de la técnica.
España se convirtió en campeón de Europa, básicamente por el extraordinario fútbol que desplegaron los bien llamados: “esos locos bajitos jupones”, desde luego haciendo referencia al medio campo de la furia roja, formado por Iniesta, Xavi, Silva y Cesc, también Xavi Alonso y los relevos ofensivos Villa, Güiza y Cazorla, todos pequeños, hábiles, talentosos que a base de toque trituraron las zonas defensivas de las grandes potencias europeas. Detrás de ellos un impresionante volante de marca, Senna y en el centro de la zaga, otros dos defensores de baja estatura, Puyol sobre todo y Marchena que se bastaron para hacer oposición a delanteros altos y potentes.
Guardando las proporciones, esta España nos hizo recordar a aquel Saprissa que en los años 50 a base de una enorme calidad técnica de sus futbolistas, maravilló a la afición costarricense que se hizo fanática de ese club por esa cualidad.
La corona de España y la gloria de Aragonés llaman a la reflexión y por qué no, a pensar en un replanteamiento del orden táctico y técnico del fútbol en el mundo.
Por lo visto en la Eurocopa, el talento y la calidad técnica le pasaron por encima a la potencia física, al músculo y la estatura, detalles a meditar y reflexionar, sobre todo para técnicos de países donde impera la técnica sobre la potencia física, casos entre otros de Argentina, Colombia y Costa Rica.

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