Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 2 Mayo, 2008

NOTA DE TANO


El espectáculo de antenoche en la sede del Comité Olímpico Nacional fue bochornoso, poco digno y nada edificante.
¡Fue vergonzoso!
Se nos va a quedar grabada por mucho tiempo la cara de angustia del presidente de la Federación Costarricense de Béisbol, Rodrigo Vargas, asfixiado entre las tenazas de la seguridad privada, pagada por la jerarquía del CON para impedir el ingreso del grupo disidente y la fortaleza del cerrado portón.
El rostro agredido, violentado y demacrado de un atleta que es honra del deporte costarricense, y que en su momento sin duda alguna, honrará la Galería de los Inmortales del Deporte por sus hazañas en los parques de béisbol de toda América, retrató mejor que mil palabras el comportamiento “democrático” del jerarca del CON.
A “Pillín” se le estaba negando su derecho a participar de la Asamblea. Igual a varios de sus compañeros de lucha, retratados también con sus caras de impotencia al frente de una puerta que jamás debió cerrarse.
Un par de horas después de que los costarricenses a través de las cámaras de la televisión, observábamos atónitos pero no sorprendidos estas imágenes, quien presidió la Asamblea se dejó decir de que “aquí no se le cierra la puerta a nadie”.
¿Qué informarán de esto los observadores de la Organización Deportiva Panamericana, presentes en el cónclave?
¿Alcanzará la probada corrupción de las grandes multinacionales del deporte para tapar la crisis del olimpismo costarricense?
¿Cómo puede un solo hombre apropiarse de una propiedad que no es suya, cerrarla, contratar servicio privado de seguridad e impedir el ingreso de otros seres humanos que tienen que ver con lo que se va a tratar?
¿El terreno y la edificación de la sede del Comité Olímpico Nacional está inscrito en el registro de la propiedad a nombre de su jerarca?
La estrategia era clara; el jerarca con aparentes equipos de comunicación adheridos a su cuerpo, parecía ordenar como primer paso no permitir el ingreso de los opositores y cerrar el portón. Empleados del CON tenían en las puertas las listas; ya sabían quién pasaba y quién no.
El asunto varió drásticamente cuando Vargas y otro pequeño núcleo del grupo opositor se metieron por la fuerza y tuvieron acceso directo a los supervisores de la ODEPA.
Ahí se le cayó la Asamblea a Jorge Nery.
ODEPA cambió la orden y se abrieron las puertas incluso a la prensa, también marginada afuera de la sede.
Ya con todos adentro y como lo escribimos en la nota del pasado miércoles, se confundió el buen y el mal olor; las frutas podridas llevaron su hedor a las narices de los supervisores y la silla del jerarca se tambaleó.
Solo, completamente solo, dada la fuga anticipada de dos de sus más fieles escuderos y presagiando lo peor, el jerarca sacó de su sombrero el último conejo que le quedaba y antes de derrumbarse en el cráter gigantesco del desprestigio, suspendió el acto.
¿Tendrá tiempo en esta ocasión de abrir el paracaídas?

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