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Miércoles, 2 de diciembre de 2020



COLUMNISTAS


Noruega: el exitoso caso del desarrollo sostenible de la riqueza nacional que la política económica y energética nacional rechaza

Roberto Dobles [email protected] | Lunes 25 mayo, 2020


Noruega es un país con una población de 5,4 millones de habitantes, la cual es muy similar a la población de Costa Rica. Hasta ahí llega la comparación.

Noruega ha sido calificada internacionalmente como uno de los países del mundo que tienen las mejores políticas para el manejo sostenible de sus recursos naturales.

Estas políticas le han permitido lograr enormes avances en el desempeño económico, social y ambiental del país, como lo muestran los resultados que se citan a continuación:

• Primer lugar en el Índice Global de Desarrollo Humano.

• Líder mundial en inversión y gasto social per cápita.

• Líder y referente mundial del desarrollo sostenible.

• Líder mundial del desarrollo de energías renovables.

• Segundo lugar en el Índice Global de Desempeño de la Arquitectura Energética.

• Tercer lugar en el Índice de Transición Energética.

• Una de las posiciones más altas en el Índice Global de Competitividad Energética.

• Una ubicación alta en el grupo de países con mejor posición en el Índice Global de Desempeño Ambiental.

• Una de las posiciones más altas entre los mejores países para vivir.

• Líder mundial en el proceso de descarbonización de su economía y en la lucha contra el cambio climático.

• Primer lugar en el mundo en la cantidad per cápita y en el porcentaje de la flota vehicular de automóviles eléctricos.

• No tiene déficits fiscales y más bien genera grandes cantidades de excedentes fiscales que se invierten en un fondo de riqueza nacional, cuyo rédito anual ya supera los ingresos fiscales anuales generados por su producción y sus exportaciones.

Estas políticas buscan desarrollar la riqueza nacional que se encuentra en su subsuelo, en el mar y en la superficie para beneficiar a su población actual y futura bajo el concepto de desarrollo sostenible.

La principal riqueza que se encuentra en el subsuelo es el petróleo y el gas natural. En mi columna anterior señalé que desde hace años los estudios han señalado que “Noruega debe su prosperidad en gran parte a sus yacimientos de petróleo y gas” y que este país “ha minimizado el uso de estos recursos energéticos a nivel nacional para principalmente exportarlos para impulsar la prosperidad de la nación”.

Su enfoque es de producción sostenible de petróleo y de gas natural para la exportación y de desarrollo continuo de las energías renovables.

Las políticas de aprovechamiento de sus recursos naturales tienen como objetivo convertir sosteniblemente la “riqueza contenida en el subsuelo” en “riqueza en la superficie” para beneficio (económico, social y ambiental) de las actuales y las futuras generaciones.

Como parte de la creación de “riqueza en la superficie”, la producción sostenible y exportación de gas natural y petróleo le ha permitido a Noruega no solamente satisfacer todas sus necesidades actuales y futuras (económicas, sociales y ambientales) y mantener simultáneamente un importante superávit fiscal, sino que los excedentes fiscales de esta actividad le han permitido colocarlos en un Fondo Soberano de Riqueza nacional (“Sovereign Wealth Fund”), propiedad del Estado, el cual apoya de manera suplementaria el progreso, la prosperidad y el bienestar de las actuales y las futuras generaciones.

El objetivo de este fondo es generar continuamente riqueza nacional para las actuales y futuras generaciones de noruegos una vez que disminuyan los ingresos del petróleo y del gas natural.

El modelo con el que los noruegos han manejado sosteniblemente la riqueza nacional contenida en su subsuelo tiene, y seguirá teniendo a perpetuidad, un impacto masivo en el bienestar económico, social y ambiental de Noruega.

Los ingresos obtenidos por los réditos de este fondo soberano de excedentes recursos fiscales son desde hace varios años superiores a los ingresos fiscales obtenidos por la producción y exportación de gas natural y petróleo.

De esta manera, la riqueza petrolera y gasífera original contenida en el subsuelo aumenta y se multiplica continuamente en la superficie a través de mecanismos financieros exitosos.

Sobre este tema, el Norges Bank Investment Management, que administra el fondo, señaló lo siguiente a finales del año pasado:

• “Hoy en día, el fondo es dos veces mayor que los ingresos petroleros futuros estimados del gobierno”.

• “Medido en moneda del 2020, el fondo es mayor de lo que el gobierno ha obtenido de las actividades petroleras (y gasíferas) en los últimos 50 años”.

La utilización del principal de este Fondo de recursos fiscales, el cual crece continuamente, está prohibida por ley y el Estado solo puede usar los réditos que se generan, lo que asegura la disponibilidad de grandes cantidades de recursos fiscales a perpetuidad.

Los recursos naturales han sido y siguen siendo vitales para financiar su sistema nacional de bienestar económico y social y de protección ambiental, el cual es un ejemplo en el mundo, y para apoyar el desarrollo de todos los otros sectores de la economía.

Los noruegos consideran que las reservas de petróleo y de gas natural son “un regalo de la naturaleza”, las cuales son desarrolladas sosteniblemente sin dogmas ni prejuicios utilizando los más altos estándares y las tecnologías más modernas del mundo. No conciben dejar esta riqueza en el subsuelo para luego pasar penurias.

La producción de petróleo y gas natural de Noruega no ha impedido que las energías renovables se desarrollen y, al contrario, las ha apoyado y fortalecido.

Noruega tiene la producción de energía hidroeléctrica per cápita más alta del mundo, y es el sexto mayor productor mundial de energía hidroeléctrica, la cual representa aproximadamente el 98% de la producción total de electricidad. A su vez, el país continúa desarrollando activa y complementariamente otras fuentes renovables de energía.

Consecuente con su política de aprovechamiento pleno y sostenible de la riqueza nacional para beneficio de las actuales y futuras generaciones y de decidida contribución al fortalecimiento de la seguridad energética de Europa durante las décadas que durará la transición energética mundial, el Gobierno ha manifestado desde hace tiempo que va a mantener la producción y la exportación de gas natural y de petróleo a los niveles requeridos y que se van a continuar invirtiendo (recursos privados y estatales) en nueva capacidad de producción y de exportación.

El consumo mundial de gas natural y petróleo continuará durante décadas en el período que dure la transición energética mundial, por lo que el Gobierno ha señalado desde hace tiempo que Noruega “explotaría toda su base de recursos” petroleros y gasíferos para satisfacer la demanda de sus clientes, y particularmente para fortalecer la seguridad energética de Europa que es un tema clave para los europeos.

Los noruegos tienen claro que el problema de la transición energética es fundamentalmente un problema de evolución tecnológica y el consumo de energía mundial y nacional, donde la producción de energía se irá adecuando según evolucione la demanda.

Ellos están conscientes de que si no exportaran sus recursos energéticos y que si no continuaran creando riqueza nacional durante las décadas que durará la transición hacia otras fuentes de energía, otros países serán los que tomarán su lugar y generarán para sí mismos esa enorme riqueza durante ese período en beneficio de otros países productores y exportadores de energía.

Esto lo hacen dentro del marco de una política nacional que busca convertir sosteniblemente la “riqueza contenida en su subsuelo” en “riqueza en su superficie”, la cual es utilizada para múltiples fines económicos, sociales y ambientales.

En ese país se tiene claro que el petróleo y gas natural seguirán consumiéndose en el mundo por décadas para fines energéticos y no energéticos (fertilizantes, productos para los hospitales, la industria farmacéutica y los vehículos eléctricos, entre muchos miles más).

En la lucha interna contra el coronavirus, Noruega no solamente está usando los recursos fiscales y no fiscales provenientes de las exportaciones de gas natural y de petróleo, sino que este país, con su pequeña población, está aportando también sus recursos para la lucha internacional contra el covid-19.

Este aporte de recursos se hace al Fondo Monetario Internacional para ayudar a los países más pobres del planeta en la lucha contra el covid-19.

Dado su fortaleza económica y fiscal, la crisis del covid-19 no ha desestabilizado las finanzas de Noruega.

En Costa Rica se rechazan las políticas de desarrollo sostenible de toda la riqueza nacional de países exitosos, como Noruega, cuando la evidencia demuestra que estas políticas tienen un impacto determinante en la prosperidad, el bienestar y el desarrollo humano.

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