Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 18 Julio, 2013

En las encuestas salta una realidad todavía irrebatida: la candidatura mejor posicionada sigue lejos de contar con el 40% de los ciudadanos votantes.


De cal y de arena

Ninguno está ganando

A poco más de seis meses de que el electorado nacional acuda a designar quién será el próximo Presidente de la República, nada permite adelantar que ya hay una candidatura triunfante. Los sondeos de opinión acusan la existencia de más de un 50% del padrón reacio a acudir a las urnas o decidido a abstenerse.
En las encuestas salta una realidad todavía irrebatida: la candidatura mejor posicionada sigue lejos de contar con el 40% de los ciudadanos votantes. La anemia aqueja también a los partidos; ninguno puede alardear de los buenos niveles de confianza que tuvieron años atrás ni esperar crédulo un repunte que le asegure ese porciento constitucional.
Para peores, el brote de tantos partidos a manera de abejones en mayo (más de uno con las características propias de un derecho de llave de uso personal caprichoso), complica el ajedrez. Está a la vista que ningún partido puede imponer el rumbo al país.
Los hay, sí, abrazados con fuerzas sociales con poder económico, en capacidad de obtener victorias muy puntuales y de acrecer y profundizar prebendas dirigidas a reafirmarse como “maquinaria electoral” y a arbitrar —tales fuerzas— la grande cuchara con la que engullen los beneficios del crecimiento.
Así está ocurriendo desde que se inició el desmantelamiento del Estado Social de Derecho, esto es, la articulación de las competencias y recursos del régimen político hacia la solidaridad social, hacia la equidad en las relaciones societarias, hacia la promoción de la justicia social y hacia la igualdad de todos los ciudadanos a la hora de ejercer sus derechos (es la definición del modelo adoptado por nuestros constituyentes según voto 2005-2274 de la Sala Constitucional).
Los partidos con opción al triunfo (aunque sea pírrico) evaden esta realidad y rehúyen discutir sobre el modelo económico impuesto y sus efectos sobre el Estado Social de Derecho. No lo van a hacer, cooptados como están por los beneficiarios del modelo.
El Informe del Estado de la Nación ha advertido reiteradamente sobre los efectos del desmantelamiento de las políticas de fomento de la “vieja economía” sin proveer equidad a cambio de crear ganadores netos en la “nueva economía”.
La economía crece pero deja sectores “perdedores” marginados de las políticas públicas, lo que crea presión sobre las instituciones de gobierno y las conductas sociales. Sin rectificación de rumbo, son probables a no largo plazo, efectos sobre la estabilidad social, económica y ambiental del país, dice el IEN # 17.
También lo advirtió el Arzobispo Mons. Hugo Barrantes, en la homilía en que se refirió a la existencia de varias Costa Rica: “la impenetrable de grandes mansiones y lujo, de personas que viven como en otro mundo. Otra, la de gente sencilla, accesible, con raíz y estirpe campesina, gente pobre pero dispuesta siempre a colaborar. Hay aún otra Costa Rica, la que vive en precarios, en cuevas, hacinada, sumida en la extrema pobreza, excluida de los bienes y servicios que el país ha logrado; esta es la Costa Rica desconocida: es la otra Costa Rica”. ¡Ay, Mons. Sanabria, qué estaría haciendo usted ante semejante cuadro!

Álvaro Madrigal