Suponemos que después de observar, pero sobre todo analizar, el fútbol que practican la mayoría de las 48 selecciones nacionales que compiten en el Mundial, habrá aumentado mi clientela de seguidores, cuando califico al fútbol costarricense como de quinto mundo.
La Champions, la Copa Libertadores, la Copa Africana de Naciones, la MLS, la liguilla mexicana y el fútbol asiático, con escasas excepciones de clubes que lo representan, están por encima del fútbol nacional, representado por una Selección que ha hecho el ridículo en escenarios de todo el mundo, luego de su brillante desempeño en el Mundial Brasil 14.
Quedar primeros en el Grupo de la Muerte, clasificar a cuartos de final eliminando a Grecia y estar a un paso de pasar a semifinales, lo que impidió Países Bajos desde el punto de penal, se debió a una combinación de factores, básicamente el trabajo táctico, los conocimientos y la disciplina que impuso el técnico Jorge Luis Pinto, asimilada y respondida en los entrenamientos y en los partidos, por una generación de futbolistas que no se volvió a ver.
En las Copas del Mundo 2018 y 2022, fuimos comparsa sin ningún protagonismo y a nivel de dirigencia la corrupción se hizo presente, básicamente por omisión.
Indirectamente lo ha manifestado en varias oportunidades el mundialista Christian Bolaños, cuando dice que a la Selección Nacional han ido futbolistas escogidos por dirigentes, para llevar a la tesorería de sus clubes los premios que cancela la FIFA.
Yeltsin Tejeda, uno de los astros de Brasil 14, manifestó que le costó muchísimo trabajo y un sacrificio monumental, ser escogido por Pinto al seleccionado, como jugador del medio local y no legionario. “Hace rato que esto no sucede y convertirse en seleccionado se le ha facilitado a muchos futbolistas”, dijo Yeltsin.
Junior Díaz, también mundialista en Brasil 14, agrega que jovencitos de 17, 18, 19 años son seleccionados, porque juegan bien tres o cuatro partidos.
En este ajetreo de citar jugadores a la Selección Nacional se mueven intereses económicos millonarios y entran en escena federativos, dirigentes de clubes, agentes y hasta familiares del director técnico de turno. Se presentan negociaciones corruptas. Unos las hacen, otros las callan, y fue así que el fútbol costarricense, después de Brasil 14, se deslizó en el precipicio de falta de calidad en el zacate y falta de credibilidad en los escritorios.





































