Muere Manuel Noriega, dictador panameño encarcelado por EE.UU.
Foto tomada de CNN en Español
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Manuel Noriega, el dictador panameño depuesto durante una invasión de Estados Unidos en 1989 y condenado por tráfico de cocaína, delito organizado y blanqueo de dinero, ha muerto. Tenía 83 años.

El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, anunció el martes la muerte de Noriega por Twitter. Noriega estaba siendo tratado en un hospital por complicaciones tras la extirpación de un tumor cerebral en marzo.

Como dictador desde 1983 a 1989, el ex general e informante de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, fue acusado de manipular elecciones, tener vínculos con narcotraficantes y ordenar asesinatos de opositores. Sus "Batallones de la Dignidad" disolvían protestas con bates de béisbol. Después de 22 años en cárceles estadounidenses y francesas, Noriega regresó a Panamá en diciembre de 2011 para hacer frente a cargos de asesinato y malversación relacionados con su Gobierno de seis años.

En una entrevista realizada de junio de 2015 con el canal de televisión panameño Telemetro, Noriega dijo que su tiempo en la cárcel "excede las sentencias que me fueron impuestas".

También pidió perdón “a toda persona que se sienta ofendida, afectada, perjudicada o humillada por mis acciones o de mis superiores en el cumplimiento de órdenes o de la de mis subalternos dentro del estatus de responsabilidad de mi Gobierno civil y militar”.

Al día siguiente de las declaraciones de Noriega, Varela dijo que “a todos nos toca perdonar. Ya el pueblo panameño superó esa etapa de la dictadura".

Mientras estuvo en el poder, Noriega colaboró ​​con agencias de inteligencia de Estados Unidos, que le pagaron por ayudar a fuerzas rebeldes a derrocar el Gobierno liderado por los sandinistas en Nicaragua en la década de 1980. Noriega también recibía dinero de los cárteles colombianos de la droga, según testimonios en el Congreso de Estados Unidos en 1988.

"Todo el mundo se acostaba con Noriega", dijo Joel McCleary, ex asesor político de Noriega, al autor Frederick Kempe en su libro de 1990, “Noriega: toda la verdad” (el título del original en inglés es "Divorcing the Dictator: America’s Bungled Affair With Noriega”). Al corromperse más el autócrata, “tuvieron que librarse de él”, dijo McCleary.

Y eso fue lo que hizo George H.W. Bush, presidente de Estados Unidos, enviando tropas para invadir Panamá el 20 de diciembre de 1989, en lo que entonces fue el mayor despliegue militar estadounidense desde la Guerra de Vietnam. La medida se produjo después de que Noriega dijo que su nación estaba en un estado de guerra con Estados Unidos y las fuerzas de Noriega en la ciudad de Panamá asesinaran a tiros a un infante de marina estadounidense fuera de servicio.

"Se han hecho muchos intentos para resolver esta crisis a través de la diplomacia y las negociaciones", dijo Bush en un discurso durante el curso de la invasión. "Todos fueron rechazados por el dictador de Panamá". La continuación del Gobierno de Noriega creaba “un peligro inminente para los 35.000 estadounidenses en Panamá", añadió Bush.

Mientras miles de paracaidistas descendían sobre la ciudad de Panamá, Noriega buscó asilo en la embajada del Vaticano. Se entregó dos semanas después.

Esposado y transportado a una prisión del sur de Florida, Noriega fue condenado por narcotráfico, delito organizado y blanqueo de dinero. Fue extraditado a Francia en 2010 para cumplir otra sentencia distinta por blanqueo de dinero.

Noriega insistió durante mucho tiempo que detrás de su destitución y proceso penal había consideraciones políticas estadounidenses.



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