Costa Rica enfrenta dos dinámicas empresariales muy distintas.
Mientras las grandes empresas muestran crecimiento y mayor participación económica, las microempresas siguen sin recuperarse del impacto de la pandemia, según un informe del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional (CINPE–UNA).
Al inicio de la pandemia existían en el país 365.842 microempresas, pero al cierre de 2024 el número disminuyó a 271.631, lo que representa una caída del 25,8%.
En contraste, las pequeñas, medianas y grandes empresas sí crecieron durante el mismo periodo. Las pequeñas pasaron de 16.035 a 17.721; las medianas aumentaron de 5.279 a 6.057; y las grandes subieron de 3.396 a 4.017.
En conjunto, el país pasó de 432.539 empresas en 2020 a 335.183 en 2024, una reducción que evidencia la magnitud del impacto económico.
A pesar de que el parque empresarial está compuesto en un 81% por microempresas, 5% pequeñas, 2% medianas y solo 1% grandes, esta distribución no se traduce en su aporte económico.
Las empresas grandes concentran el 74% de los ingresos generados en el país, mientras que las micro y medianas aportan apenas un 9% cada una y las pequeñas, un 8%.
Además, dominan el comercio exterior con 95% de las exportaciones y 87% de las importaciones, mientras que las micro prácticamente no participan en estas actividades.
Las diferencias también aparecen en los salarios, impulsadas por condiciones estructurales. Las empresas grandes operan con cadenas de valor consolidadas y estructuras formales que les permiten ofrecer mejores remuneraciones y condiciones laborales.
En cambio, muchas micro y pequeñas empresas funcionan con recursos limitados, dependen del autoempleo o modelos familiares y no siempre pueden traducir sus ingresos en salarios formales.
Es por ello, que entre 2005 y 2024, se observa el salario medio anual en una empresa grande fue de ¢10,12 millones, mientras que en una microempresa fue de ¢3,63 millones. Las medianas pagaron en promedio ¢6,33 millones, y las pequeñas ¢5,08 millones.
Este comportamiento confirma un rasgo sistemático del mercado laboral costarricense. El tamaño de la empresa determina en gran medida el nivel salarial y la calidad del empleo al que una persona puede aspirar.
El informe concluye que el país convive con dos realidades empresariales. Un grupo reducido de empresas medianas y grandes dominan la generación de riqueza, la productividad y la inserción en mercados internacionales.
Mientras que miles de micro y pequeños negocios aunque concentran el empleo y la presencia territorial siguen rezagados y con dificultades para recuperarse.