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Jueves 16 Enero, 2014

Ocupar el segundo lugar de la región, debido a un indicador negativo, no solo es vergonzoso, sino dañino para nuestro desarrollo económico y el bienestar de nuestra gente


Más que estadísticas

La semana anterior, en el informe sobre el balance de la economía latinoamericana —elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL— se reveló que nuestro país ocupa el segundo lugar de la región debido a las más altas tasas de desempleo.
Ningún habitante de ningún país se debe sentir cómodo con tasas de desempleo en niveles del 8%. Particularmente, yo no aplaudo las reducciones en inflación porque en el “trade of” entre inflación y desempleo, yo le apuesto a la reducción del desempleo.
Prefiero un país con las estadísticas invertidas a la realidad actual costarricense. Un país con pleno empleo y tasas de inflación del 7%-9%, me resulta mucho más inteligente económica y socialmente, que un país con una inflación menor al 4% pero con una tasa de desempleo superior al 8%.
Los hacedores de política de este país, deberían fundamentar —sólidamente— su fijación por las metas inflacionarias, a expensas de nuestra población económicamente activa.
Históricamente, el promedio de los costarricenses no hemos vivido el “sueño americano” con la intensidad de otros países de la región, en gran medida debido a que Costa Rica ha sido un país de oportunidades… el impulso de esas oportunidades es cada vez más insuficiente en medio de un desempeño económico débil y desequilibrado entre esa generación de empleo formal existente gracias al fortalecimiento de las empresas locales, versus la dependencia evidente que tiene el mercado laboral de la generación de empleo por parte la inversión extranjera directa.
La promoción del empleo debería ser una ocupación real de todas las administraciones públicas costarricenses. Pensar en que debamos acostumbrarnos a tener un familiar-un amigo-un vecino o incluso en que debamos acostumbrarnos a estar nosotros mismos desempleados, me resulta un síntoma antinatural, de un conformismo social que no debemos permitir que se arraigue en nuestro sistema cultural… Hay cosas que nunca deben aceptarse; conformarse con menos es una de ellas.
Convertirnos en un país mucho más eficiente en la promoción de empleos formales debería, en mi criterio, ser una máxima para no perder nuestro “sueño tico”.
Dependiendo del escenario que estemos analizando podría ser válido no ser el mejor. Ocupar el segundo lugar de la región, debido a un indicador negativo, no solo es vergonzoso, sino dañino para nuestro desarrollo económico y el bienestar de nuestra gente. Harry S. Truman dijo: “Es una recesión cuando tu vecino pierde su trabajo; es una depresión cuando pierdes el tuyo”. El 8,3% de la población económicamente activa de Costa Rica está en depresión. De ahí que el desempleo sea más que una estadística.

Alejandra Esquivel Guzmán

Gerente GEFISA
[email protected]