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Sábado 6 Octubre, 2012

Más gasto puede salvar Costa Rica

Para un individuo fiel a los dogmas keynesianos y políticas de gasto público, nuestro país es el ideal para realizar con vehemencia sus aspiraciones.
Las insuficiencias en nuestro territorio son axiomas de la propia negligencia de los próceres, y estas a su vez deberían ser no más que un espacio de oportunidad para explotar el potencial del gasto. Empero, con datos recientes del BCCR, nuestro país enfrenta una deuda cercana al 50% del PIB.
Esto quiere decir que para 2013, de acuerdo con la tasa de crecimiento de la población anual del 1,5%, un crecimiento del PIB de un 4,45%, y una razón de endeudamiento fija, ceteris paribus, cada costarricense recién nacido en ese año, heredaría una deuda de aproximada de ¢2.250.000 ($4.450).
Debido a lo anterior, resulta necesario cuestionar si un aumento de las obligaciones es saludable en el entorno costarricense.
Las áreas de oportunidad se señalan con los tres principales conflictos para emprender, de acuerdo con el Informe de Competitividad Global 2011-2012 del Foro Económico Mundial (FEM): burocracia estatal excesiva, funesta infraestructura y difícil acceso al financiamiento. El mismo reporte señala que nuestro país se encuentra en la posición 137 en infraestructura portuaria y 124 en la calidad de caminos de los 142 países en el estudio. De igual forma, según datos del Banco Mundial, solamente un 26% de las carreteras de nuestro país están pavimentadas correctamente.
Lo anterior podría respaldar fácilmente que centrándonos solamente en invertir en la faltante infraestructura de nuestro país, podría favorecer en incrementar la demanda agregada.
Lamentablemente no existe una dicotomía entre los problemas señalados por el FEM, ya que si bien después de la Gran Depresión de 1929, Keynes establece que la participación del estado dentro de las ecounidades es necesaria, resulta desalentador otorgar un programa de tal magnitud a un gobierno ineficiente administrativamente.
Para ilustrar el panorama aún peor, las autoridades del Ministerio de Hacienda señalan que la evasión fiscal equivale a 5,8% del PIB, reduciendo drásticamente los flujos de ingresos del gobierno central.
Sin embargo, para sostener las políticas keynesianas del gasto y adaptarlas eficientemente al contexto del país; un gobierno con canales de ingresos cada vez más estrechos debe aplicar políticas de estado eficiente, eliminando empresas estatales dobles y cargos medios para eliminar el sobre empleo.
Aumentar el desarrollo de la profundidad financiera, incentivando la iniciativa privada por medio de banca especializada para el desarrollo; obteniendo el crecimiento de fuentes de financiamiento como préstamos, financiamiento por medio del mercado de valores, o bien la disponibilidad de capital de riesgo, disminuyendo regulaciones excesivas y prohibitivas, al igual que el emprendimiento de educación financiera y la cultura emprendedora e inversionista en la población.

Oscar Madrigal Núñez
Mariano Moya Alfaro