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Lunes 31 Diciembre, 2007

Los pregoneros de la mentira


La personas enfermas de protagonismo corren riesgo de hacer el ridículo pregonando la mentira. Es el caso de la diputada Evita Arguedas, quien en su artículo del pasado 24 de diciembre señala que en nuestro país ha habido asesinatos extrajudiciales, desaparecidos y muertos en prisión. Esos métodos jamás se han utilizado en Cuba durante los 49 años de Revolución. Nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad no fueron entrenadas en la Escuela de las Américas ni en Fort Benning como sí ocurrió con los cuerpos represivos de las dictaduras militares en Chile; Argentina; Brasil; Paraguay y América Central.
Doña Evita no hace otra cosa que repetir las mismas calumnias propaladas por el Gobierno de Estados Unidos; los medios a su servicio y los grupos terroristas de origen cubano. Aunque hay muchos ejemplos, tres de ellos ilustran claramente las falacias de la señora diputada.
Según el Nuevo Herald, la Asociación de Veteranos de Bahía de Cochinos (Brigada 2506) recordará por última vez en el Orange Bowl de Miami el aniversario del recibimiento que les ofreció el presidente John F. Kennedy el 29 de diciembre de 1962 a los 1.113 mercenarios que fueron liberados y cambiados por alimentos y medicinas.
Esas personas invadieron su país de nacimiento como mercenarios organizados, entrenados y financiados por una potencia extranjera. En todo el mundo las sanciones por este delito son sumamente severas y en algunos países se castiga hasta con la pena de muerte. Cuba los liberó, no los asesinó.
Los artículos 277 y 278 del Código Penal de Costa Rica (que no es agredida ni bloqueada como Cuba), establecen penas de diez a 15 años para el que tome las armas contra la nación y de diez a 25 si el hecho “fuere dirigido a someter total o parcialmente la nación al dominio extranjero o a menoscabar su independencia o integridad o cuando el autor hubiere inducido a una potencia extranjera a hacer la guerra contra la nación”.
Luis Posada Carriles y Orlando Bosh, autores de la voladura en pleno vuelo de un avión civil el 6 de octubre de 1976, se pasean libremente por las calles de Miami. Ambos han estado bajo vigilancia de los órganos de la seguridad cubana.
En noviembre de 2000 Posada Carriles estaba perfectamente ubicado en Panamá cuando pretendía atentar contra la vida del presidente Fidel Castro. No fue ajusticiado. Cuba lo denunció y ello permitió que fuera detenido evitando así que consumara su crimen.
Orlando Bosh era vigilado en Miami por Fernando González Llort, uno de los cinco cubanos luchadores contra el terrorismo condenados en un juicio amañado en Estados Unidos. Fernando podía haber ajusticiado al criminal. No lo hizo. La ética del país que defiende no lo permite. Sin embargo fue sancionado injustamente a 19 años de prisión. Bosh por el contrario comparece en la televisión; no se retracta de sus crímenes y goza de la protección del Gobierno de Estados Unidos.
Juzgue el lector si considera posible que en caso de que en Cuba ocurriera lo que señala la diputada Arguedas, los mercenarios de Bahía de Cochinos hubieran sido puestos en libertad o Luis Posada Carriles y Orlando Bosh estuvieran vivos. Todos los “disidentes; opositores; periodistas dependientes”, en fin toda esa claque de mercenarios a sueldo de una potencia extranjera, gozan de buena salud gracias a que en Cuba existe una Revolución.


Lic. Jorge Rodríguez Hernández
Cónsul General de la República de Cuba