Se archivan los romanticismos y se abre la gaveta de la realidad.
Si por la víspera se saca el día, al Cartaginés probablemente le caerá la noche, el miércoles en el BC Place de Vancouver, repleto con 54.000 espectadores.
Después del titánico partido que se jugó la retaguardia brumosa, para sostener un 0-0 en el juego de ida de la Liga de Campeones de Concacaf, frente al Vancouver Whitecaps, solo un juego perfecto, como el que lanzó Don Larsen en octubre de 1956, en el Yankee Stadium, podría otorgarle al equipo de la Vieja Metrópoli, la oportunidad de eliminar a los anfitriones y clasificar a octavos de final.
Las disciplinas son diferentes, pero la exactitud, concentración, coordinación de líneas, motivación que le urgen al Cartaginés para salir con vida de Vancouver, se asemejan a ese juego perfecto de Larsen, en el quinto juego de la Serie Mundial contra los entonces Dodgers de Brooklyn y que ganaron los Bombarderos del Bronx 2-0.
Larsen, quien falleció de cáncer en enero de 2020 con 90 años de edad, sacó los 27 outs con solo 97 lanzamientos.
¿Cuántos remates al marco de Kevin Briceño saldrán de la artillería canadiense?
Los “gatos blancos” conforman un equipo muy poderoso, repleto de estrellas internacionales lideradas hoy por el alemán Thomas Müller, donde destacan en zona de ataque, el haitiano Nelson Pierre, los goleadores estadounidenses Emmanuel Sabbi y Brian White y el peruano Kenji Cabrera.
En el Fello Meza, el Vancouver atacó de principio a fin, aunque en el cierre se les agotó la gasolina. Los defensores Barahona, Mesén y Faerron se jugaron un partidazo. El portero Kevin Briceño no fue muy exigido, gracias al trabajo heroico de la retaguardia, reforzada con Suhander, Diego González, Luis Flores, Christopher Núñez y Douglas López. La tripleta foránea: Márquez, Gaete y Enzo se sacrificó tácticamente y aportó lo suyo, igual las variantes.
El técnico Amarini Villatoro planificó en defensa un juego casi perfecto y se salió con la suya. Marco virgen y en blanco.
Ahora, a esperar cuánto resistirá esta retaguardia el miércoles en la vuelta, un juego demasiado complicado, pero como lo manifestó Fernán Faerron, doliendo es como se aprende y solo enfrentando a rivales de este nivel llega el crecimiento.
En el Fello Meza, Cartaginés sacó la cara por el fútbol centroamericano. Toca luchar igual o más fuerte en la vuelta.





































