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Literatura tica se vistió de luto
Tras la muerte ayer de la escritora Carmen Naranjo, la cultura del país quedó abismada por su pérdida, pero enriquecida con su legado

Las páginas de muchos libros se vistieron de luto ayer para dar el último adiós a la escritora costarricense Carmen Naranjo Coto.
La autora murió a los 84 años en su casa en compañía de una enfermera y personas allegadas, a las 6.45 a.m.
Naranjo, oriunda de Cartago, luchaba desde hace dos años contra un cáncer en el pecho que fue oscureciendo su fina tinta.
Pero fue su pensamiento político el que también la hizo ganarse una fama social en los años 60, tiempo en el que escribió obras en defensa de la ciudadanía costarricense.
“En sus obras está reflejada su simpatía por la redención social y sobre todo fue una persona que criticó y apoyó de una forma muy clara y definida a la clase media”, afirmó Alfonso Chase, escritor costarricense.
Con su ideología socialdemócrata de izquierda, defendía la soberanía popular y la democracia participativa, logrando posicionarse como un icono político en varias instituciones públicas como la Caja Costarricense de Seguro Social y el Instituto Costarricense de Electricidad.
“Todo escritor tiene que tener una responsabilidad social y política; no creo que Carmen se pudiera identificar con un determinado partido, pero sí por su manera de ver la vida buscaba un Estado de Derecho donde hubiese justicia y posibilidades para todo el mundo”, aseguró Daniel Gallegos, escritor costarricense.
Los escritores amigos de la difunta afirman que la pluma de Naranjo fue la que la hizo establecer una biblioteca enriquecida de prosas, ensayos y narrativas, que embellecieron la cultura literaria de Costa Rica.
El primero de estos fue el poemario “Canción de la ternura”, publicado en 1962, al que continuó “Misa a oscuras”, en 1964.
Sin embargo, no fue hasta 1966 que renovó la literatura costarricense con su novela “Los perros no ladraron”, donde relataba la burocracia del país.
Asimismo, estas obras hicieron que Naranjo obtuviera el mayor galardón otorgado por el Gobierno de Costa Rica y el Ministerio de Cultura a un ciudadano o ciudadana costarricense, el Magón, en 1986, siendo la segunda mujer en obtenerlo.
“Fue una de las fundadoras de este Ministerio, una gran artista y luchadora por los derechos de los mismos, y por otro lado una persona que tenía un nivel intelectual superior que se ve reflejado en sus obras literarias”, aseguró Manuel Obregón, ministro de Cultura.
Cabe resaltar que Naranjo fue ministra de Cultura durante la administración de Daniel Oduber en 1974.
Sus honras fúnebres fueron celebradas ayer en el Teatro Nacional, donde se le rindió homenaje por parte de sus familiares y el Ministerio de Cultura. Sus restos mortales fueron cremados aproximadamente a las 3 p.m. en el cementerio Jardines del Recuerdo en Heredia.

Luis Diego Coronado
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