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Latinoamérica, diferentes velocidades de recuperación

El diferente ritmo de recuperación económica, con los países emergentes a la cabeza y los avanzados en un distante segundo lugar, comienza a verse también dentro de América Latina, según organismos multilaterales.
Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sitúan, por un lado a Suramérica, liderada por Brasil, que registró una tasa de crecimiento del 6,5% durante 2010, impulsada principalmente por los elevados precios de las materias primas.
Por detrás aparecen México y Centroamérica, que mantuvieron la senda de la recuperación económica, pero aún no han logrado revertir las pérdidas ocasionadas durante los picos de la crisis.
Según los expertos, este contraste en el ritmo de crecimiento también tiene su reverso: un exceso de velocidad podría facilitar el descarrilamiento, mientras que una lánguida recuperación amenaza la consolidación económica.
El investigador asociado del Fondo Monetario Internacional Moisés Naím, dijo el viernes, en un seminario en el marco de los encuentros conjuntos de primavera del FMI y el BM de esta semana en Washington, que "la doble velocidad de crecimiento va de la mano de una doble velocidad de la inflación".
Susan Purcell, directora del Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami, dio la vuelta al concepto de las dos velocidades aplicado a Latinoamérica.
"Podemos verlo también desde la perspectiva macroeconómica, y ver cómo México, por ejemplo, no ha sufrido la apreciación de su moneda como hemos visto en Brasil o Chile", dijo en una entrevista telefónica con Efe.
"Todavía está por demostrarse si los países productores de materias primas podrán sobrevivir a una bajada de precios. Algunos expertos hablan de que esta vez será diferente, yo no lo tengo tan claro", dijo.
No obstante reconoció que las cuentas fiscales se encuentran en una mejor situación y la deuda externa no es tan abultada como en anteriores períodos, lo que aligera un poco la situación de Latinoamérica.
Las economías que viajan ahora con mayor impulso como Brasil, Argentina, Perú, Uruguay, Paraguay o Chile enfrentan los tradicionales problemas de sobrecalentamiento, tal y como alertó el reciente informe del FMI "Perspectivas Económicas Mundiales".
El combustible de este "sobrecalentamiento" son los "fuertes vientos de cola" provocados por el "elevado precio de las materias primas y los flujos de capital", dijo en su estudio el FMI.
Por su parte, el grupo encabezado por México, a juicio del economista jefe del Banco Mundial, Augusto de la Torre, se enfrenta al problema de una recuperación aún no "consolidada".
México, a pesar de ser una "gran economía con un fuerte potencial, cuenta con unos niveles de productividad que siguen "siendo muy bajos", dijo De la Torre.
Además, aún permanece "muy ligado" a la economía de Estados Unidos, que registra todavía una "débil" tasa de crecimiento y lastra la recuperación de sus principales socios comerciales.
Centroamérica está en una situación similar, a la que se añade una aguda dependencia de las remesas de los emigrantes en las economías avanzadas, y que apenas han vuelto a recuperar los volúmenes de antes de la crisis.
A juicio de Purcell, uno de los problemas del grupo de menor velocidad es que en su momento puso "demasiada confianza" en los tratados de Libre Comercio firmados con EE.UU. como si fueran "la solución definitiva".
Con ello, aseguró, se dejó pasar "la oportunidad de utilizar estos ingresos para realizar las inversiones necesarias con el objetivo de aumentar la productividad doméstica".
De este modo, la necesidad de diversificar la economía también es clave, no sólo desde el punto de vista de la productividad sino desde la perspectiva de los mercados de destino.
El grupo suramericano ha aumentado notablemente sus exportaciones a mercados emergentes, especialmente China e India, que son las grandes locomotoras de la economía mundial, lo que le ha permitido capear mejor el descenso de la demanda en los países avanzados.
Según un reciente estudio del BID, los mercados emergentes acaparan en la actualidad el 75% del crecimiento en la demanda global, frente al 50% antes de la crisis.

Washington
EFE
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