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Viernes 13 Agosto, 2010

La ambiciosa visión del oro verde del futuro

Sorprende la ligereza con que personas poseedoras de sendos títulos académicos, abordan temas de interés nacional y en el caso que me ocupa, el artículo de don Humberto Pacheco “Crucitas o cruzotas”, llama la atención.
El cálculo del Ejecutivo sobre el pago que tendríamos que hacer a Infinito Gold, en un eventual rompimiento unilateral de la concesión, no tiene ningún asidero real ni análisis serio de costos, beneficios y daños financieros derivados. Por ejemplo, las ventas brutas se estiman en $980 millones (700 mil onzas en un escenario muy favorable de precios de mercado de $1.400) ¡El monto anunciado es superior en un 80% a las ventas brutas durante toda la explotación! A todas luces, un cálculo absurdo y no puede seguir refiriéndose a él como cierto.
Doña Laura puede derogar el decreto de interés público y conveniencia nacional del proyecto minero en Crucitas; decisión legal, legítima y con argumentos de sobra para sustentarla.
La minera ha realizado todas las inversiones bajo su propia cuenta y riesgo, pues nunca ha tenido permisos en firme; las vías administrativas y legales recurridas aún no se agotan. Es difícil que Infinito Gold logre un resultado favorable en una demanda contra argumentos de profunda firmeza técnica y sobre decisiones tomadas a contrapelo del ordenamiento administrativo y legal. En todo caso, el monto definitivo de la supuesta indemnización sería fijado por un tribunal internacional.
La apuesta decidida a invertir en ambiente, educación y salud hace de nuestro país un ejemplo, demuestra que la minería no es necesaria para desarrollarnos; la misma representación de HP se manifiesta satisfecha de la calidad de la mano de obra, el turismo viene a disfrutar de nuestra biodiversidad y dan sustento a miles de costarricenses; estas actividades no se agotan…
La minería es insostenible por definición, un yacimiento para diez años con destrucción tal que no se podrían realizar otras actividades, el sinónimo de “Pan para hoy, hambre para mañana”, resulta un retroceso absurdo.
La evidencia en la región muestra que cuando una minera se va las comunidades quedan en peores condiciones socioambientales y económicas; más caro para la sociedad que promover en este momento actividades sustentables. De manera tal que el costo beneficio de decidir como nación erradicar de raíz la minería, sin duda sería positivo.
Así que es clara la falacia planteada de acogerse al argumento de “Seguridad jurídica” en contraposición a nuestra decisión soberana de expulsar a Infinito de Crucitas, apoyada por nueve de cada diez costarricenses.
Argumentos sobre el miedo a la pérdida económica para los más pobres, a semáforos soviéticos parasitarios convertidos y otros epítetos desfasados por 20 años al menos cuando cayó el muro y yo tenía 12 y argumentos misóginos poniendo en duda las decisiones de una mujer… No, no vale la pena debatirlos porque no llegan a mi altura.
Existe evidencia acerca de la inconveniencia de la minería, empezando por sacrificar actividades viables ambiental, social y económicamente, base del desarrollo sostenible y que sí tienen, contrario a lo que se plantea, una visión futurista y ambiciosa. Tanto es, tantos alcances y riquezas hay, que pocos no pueden verla por su estreches mental de aceptar espejos a cambio de oro.
Unos se condenan a repetir la historia, muchos otros hemos progresado y nos rehusamos a cometer los mismos errores. Los visionarios y progresistas, vemos más que el oro, el oro verde del futuro.

Heidy Murillo Quesada
Vicepresidenta Federación Costarricense para la conservación del ambiente
Céd. 205220758