Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 28 Noviembre, 2012

Tras 18 meses de intenso, comprometido y desinteresado trabajo cívico, un grupo de 46 costarricenses, en un ejercicio de ciudadanía política, presentó la primera parte de una propuesta de Agenda Nacional


Hablando Claro

La Agenda Nacional

Diezmados como andamos en nuestros ímpetus democráticos por estos cambios de época que no nos dan respiro, nada mejor que un cálido rayo de luz para recordarnos que toda noche trae consigo su mañana.
Será porque soplan vientos navideños, será por esa necesidad humana de aferrarse a la esperanza, persisto en el empeño de aquilatar los signos positivos en medio de la lógica incertidumbre de esta crisis de la política y aunque una buena parte de su clase insista en desatender la señal de los tiempos —con lo cual pasamos de la desazón y el desconcierto a la irritación y el repudio—, confío en que habremos de salir bien librados de nuestros inmediatos desafíos; porque hay mucha gente construyendo Patria.
Así por ejemplo, tras 18 meses de haber iniciado en silencio un intenso, comprometido y desinteresado trabajo cívico, un grupo insigne de 46 costarricenses, en un ejemplar ejercicio de ciudadanía política, nos presentó este lunes la primera parte de una propuesta de Agenda Nacional para la Costa Rica que habremos de construir de aquí a los próximos 20 años.
El equipo —en el que comparten sus anhelos democráticos (y los nuestros) ciudadanos de distintas corrientes de pensamiento— logró sin ningún aspaviento ni derroches histriónicos-mediáticos, pero sí con sobrados recursos morales e intelectuales, que un puñado de ansiosos ciudadanos colmáramos el Auditorio Fernando Coto Albán del Colegio de Abogados de Costa Rica. Un sitio por lo demás idóneo, dada la señera figura del Ilustre Ciudadano que en vida fue el jurisconsulto.
Como producto de este esfuerzo, recibimos el primero de los tres tomos que componen los 16 ejes temáticos de la Agenda Nacional.
Empezando por el trago amargo y postergado de las propuestas sobre equidad tributaria, calidad y transparencia del gasto que en el país sigue urgiendo, el capítulo de planificación, ordenamiento y desarrollo urbano y generación de energía, así como los álgidos y también rezagados cambios en infraestructura y transporte.
Apenas al despuntar 2013 el grupo entregará las propuestas de producción y crecimiento, equidad, redistribución y creación de capacidades humanas.
Además, el voluminoso título sobre reformas a las reglas del juego democrático y la estructura del Estado, entre las que se encuentran —por cierto— las de reestructuración territorial, que incluye la creación de dos provincias adicionales y toda una readecuación del régimen cantonal.
He aquí un insumo valiosísimo que gracias al persistente liderazgo de Jaime Ordóñez, se nos presenta en estos tiempos confusos y ayunos de guías inspiradoras.
Esta y otras propuestas valiosas como la que está a punto de presentar la llamada Comisión de Notables, deberían servir de asidero (es lo menos que podríamos esperar) para dar contenido a las ofertas electorales.
Porque ya fue suficiente de consignas y fanfarrias. Por ello, nuestro sincero reconocimiento al valioso empeño de los miembros de la Agenda Nacional.

Vilma Ibarra