No soy agente de futbolistas y menos promotor de figuras.
Sin embargo, me hice seguidor del Alajuelense iniciándose la década de 1950, responsabilidad de un partidazo que se jugó “Chumpi” Zeledón, quien formaba el ala derecha del ataque manudo con el “Indio” Retana. Era un niño de ocho o nueve años que mi papá, fanático del Orión, llevaba siempre al estadio.
Con la adolescencia y la etapa colegial llegó mi ídolo: Juan Ulloa, el delantero más espectacular que he visto en el fútbol nacional.
Ya como periodista deportivo quedé maravillado con la rebeldía, buen fútbol y temperamento de la selección juvenil que dirigió Juan José Gámez en 1989 en el Mundial de Arabia Saudita. Los bauticé como “Los Carasucias” y admiré con pasión la clase de fútbol de cada uno de ellos.
Un poco más viejo, quedé atrapado por la personalidad de Valdeir Vieira, el famoso Badú de las sandías, doña Erika y la lora. Era un ser humano culto, más propio del Renacimiento.
La Federación de Fútbol lo despidió injustamente como técnico de la Selección Nacional. Desde esta Nota, cuestioné y critiqué esa decisión, ataque fuerte a la dirigencia. Fui demandado por difamar o injuriar (no recuerdo) al entonces jerarca de la Casa de los Sustos y casi terminó con mis huesos en la cárcel.
Agrego a la pequeña lista de personajes futboleros que admiro y respeto, el nombre de Ronald González, el capitán de “Los Carasucias”.
Después de llevar al Comunicaciones de Guatemala al segundo lugar de la fase clasificatoria del campeonato, los “Cremas” fueron eliminados en la segunda fase por el Marquense, dirigido por Hernán Medford.
La víctima de la catástrofe fue Ronald, destituido por la dirigencia del popular club chapín, a quien se le rebeló toda la fanaticada “crema”.
Opino y sé que habrá oposición a mi criterio, qué el fútbol costarricense está en deuda con Ronald González, a quien se le han cerrado puertas de clubes y selecciones menores, por su paso irregular como técnico de la Selección Nacional.
A sus 55 años de edad, Ronald suma una trayectoria como futbolista y técnico de enormes hazañas (Italia 90, Egipto 2009) y también tropiezos, como el descenso del Uruguay de Coronado e incluso este del Comunicaciones, pero de cara al Apertura 2025, personalmente soy del criterio de que el “Carasucia”, hombre educado, honesto, muy profesional y responsable, merece una oportunidad como técnico en algún club de nuestra primera división.





































