Nació en Suiza el 23 de marzo de 1970.
¡Por dicha!
Mis amados padres calabreses, hubiesen sentido vergüenza de tener un compatriota de su calaña.
Baja de su avión privado y camina resguardado al palco principal. Lo espera el asiento reservado a su majestad, el rey de la FIFA.
En un solo día puede desplazarse en su lujoso jet a diferentes ciudades y estar presente en dos o tres partidos del Mundial de Fútbol. Para el zar del fútbol internacional no existen presas, filas e incomodidades propias de un ser humano normal.
Es multimillonario, pero moralmente no vale un centavo.
En ese mismo palco presidencial, a su lado o espaldas, se acomoda el núcleo de serviles que le lanzan incienso.
Todos tienen precio.
Por consiguiente, no tienen conciencia.
Fueron comprados obsequiándoles canchas, balones, complejos deportivos, sedes de mundiales menores, ascensos, nombramientos dentro de la organización, viajes, viáticos, hoteles de lujo, vida de reyes a cambio de un solo favor: el voto para la reelección.
La inmensa mayoría de quienes exhiben orgullosos en la solapa de sus sacos regalados el “pin” de la FIFA, son corruptos por acción o por omisión.
Sus estilos de vida, ganados por el servilismo al amo, no pueden producir envidia. Solo pueden dar lástima.
Seres humanos sin valores, sin principios, escalan posiciones no por capacidad, logros, triunfos en sus países de origen, presentación de programas, credenciales académicas, sino por servilismo del más bajo nivel a quien preside el escalafón. Esto solo puede producir pena.
Curiosamente, a estos dirigentes de FIFA les agrada hablar de sus familiares y nos narran el lado romántico de sus corazones. Imitan a don Vito Corleone, el mafioso personaje amante de sus seres queridos, que después de un beso o abrazo a su esposa o hijos, ordenaba metralla a sus enemigos.
¡Cómo puede ver a la cara el jerarca de FIFA a sus cuatro hijas, después de que la organización corrupta aceptó la orden de Donald Trump, de quitar la sanción a un futbolista de los Estados Unidos para que pudiese jugar contra Bélgica!
Con esta decisión inmoral, la FIFA tocó fondo y la UEFA ha pedido la renuncia de su presidente.
¿Qué hará la tropa de serviles comprados a cambio de un voto, si despiden al amo que les regaló vida de reyes?
¿Tendrán dólares propios para cancelar el tiquete de vuelta a casa?





































