Cada partido de fútbol tiene su propia historia y en ese sentido, cambia el significado de algunos argumentos que parecieran ser sentencias.
Cuando se juegan series de ida y vuelta a dos partidos, de la que sale un sobreviviente y su rival muere, se habla de que empatar de visita en la ida es buen negocio, para luego completar la faena en casa.
Entonces, para Motagua, el 0-0 que sostenía en el Morera Soto frente al Alajuelense, era un buen negocio. Sin embargo, el libreto de ese juego cambió radicalmente con la expulsión de Ronald Matarrita apenas en el minuto 15. Durante 75 minutos, los visitantes jugarían con un futbolista más en la cancha y esa ventaja había que aprovecharla.
El técnico Javier López y sus pupilos, comprendieron mental y futbolísticamente que se les presentaba una oportunidad real de darle un vuelco a la frase y lo hicieron a tal punto que le dieron vuelta a la tortilla y fue Óscar Ramírez, técnico de la Liga, el que decidió sostener el 0-0, como “un buen negocio”, dado lo sucedido con la salida de Matarrita.
Expulsado Ronald, de inmediato Ramírez sacrificó al delantero Ronaldo Cisneros y entró John Paul Ruiz. La Liga mantuvo la línea de cuatro en defensa, cuatro volantes y un solo atacante: Anthony Hernández.
Primera señal de que el técnico manudo, no debilitaría la retaguardia. Bien pudo bajar a la lateral a Parkins, dejar a Cisneros y jugar un 4-3-2.
Segunda señal: en el minuto 61 entra Lucumí, pero sale Hernández. Además, saca a Kenyel Michel y entra a reforzar la retaguardia Isaac Badilla. Quedan notificados los miles de seguidores del León presentes en La Catedral, que el “Macho” se apuntó al empate en blanco, quizá confiado que en la vuelta, con el equipo completo, un triunfo mínimo 1-0 otorgaba el pase a semifinales.
Motagua no dejó de atacar y dejó escapar varias oportunidades de gol.
En el minuto 77, don Óscar manda el mensaje tres: entran Aarón Salazar y Alejandro Bran a cuidar el empate. Salen Parkins y Creichel Pérez.
Quizá un contraataque bien montado podía darle el gol al León, pero en el minuto 92, el gol cayó en el otro marco, cuando Mathías Vázquez madrugó a la poblada zaga manuda y de cabeza venció a Ortega.
Los fanáticos manudos, molestos por un nuevo tropiezo en cierre del partido, despidieron al equipo con una serenata de silbidos, protesta también hacia el técnico, por su renuncia temprana y larga al ataque.





































