Similar a cómo se forman las llaves en los grandes torneos de tenis, cuando los 16 tenistas con mejor ranking son colocados de manera estratégica, para que no se enfrenten en la madrugada de la competencia, en este Mundial de Fútbol que Gianni Infantino vendió a los Estados Unidos y lo “democratizó” con la participación de 48 selecciones nacionales, repartidas en 12 grupos, igual está a punto de finalizar la fase de grupos y en los dieciseisavos de final, todavía no veremos enfrentamientos directos entre los grandes favoritos a dejarse la Copa del Mundo, como son los seleccionados de Argentina, Francia, Alemania, Brasil, España e Inglaterra.
De no presentarse alguna sorpresa y una o dos de estas selecciones queden eliminada, será en los cuartos de final del Mundial, que las veremos frente a frente.
Lo que se ha hecho notorio y evidente desde la fecha uno, es que futbolistas mediáticos y goleadores, empezaron a romper cordeles bien temprano.
El triplete de Messi a Argelia y los dobletes de Mbappé a Senegal y Haaland a Irak, fue aviso anticipado de que la disputa por el título de goleo en este Mundial sería encarnizada. Ya se metió en la pelea Cristiano Ronaldo con su doblete a Uzbekistán, el modesto seleccionado que dirige el “Balón de Oro” italiano, Fabio Cannavaro.
Sin tomar en cuenta los resultados y anotadores de ayer miércoles, Messi lidera la clasificación con cinco anotaciones y continúa ampliando su leyenda tras convertirse en el máximo goleador histórico de las Copas del Mundo. Le siguen Kylian Mbappé y Erling Haaland con cuatro tantos, mientras que el alemán Deniz Undav y el canadiense Jonathan David suman tres.
La “bronca” es más abajo, dado que 18 futbolistas han marcado dos anotaciones, incluyendo al “Bicho”.
Cristiano comparte en este núcleo tan numeroso de jugadores, con los astros brasileños Vinícius Júnior y Matheus Cunha.
Alemania cuenta con Kai Havertz y Deniz Undav; Inglaterra con Harry Kane; España con Mikel Oyarzabal; Canadá con Jonathan David y Cyle Larin; Países Bajos con Cody Gakpo y Brian Brobbey y Japón con Ayase Ueda y Daichi Kamada.
Con la fase de grupos todavía en desarrollo y las rondas eliminatorias por delante, la sensación es clara: la carrera por la Bota de Oro del Mundial 2026 está completamente desatada.





































