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Inversiones hacia las estrellas

En forma privada, inversionistas se acercan al proyecto de Franklin Chang. Las ganancias podrían ser muy altas, pero también existen grandes riesgos

Rodrigo Díaz
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Así como el cohete impulsado por un motor de plasma que construye Franklin Chang pretende llegar a la estratosfera, algunos inversionistas “ángeles” del proyecto desean que sus ganancias sean algo fuera de este mundo.
El proyecto, con el cual el ex astronauta costarricense pretende romper un paradigma en la transportación espacial, se encuentra en una fase inicial y aún es muy prematuro que cuente con la madurez suficiente para acceder al mercado de capitales.
De hacerlo, el presidente de la empresa Ad Astra Rocket Company acudiría probablemente a la bolsa de valores estadounidense, ya que aquí no obtendría la suficiente “masa crítica” que necesita para desarrollar plenamente su industria.
No obstante, los costarricenses —y centroamericanos— podrían ser importantes para financiar la fase inicial, la cual avanza a pasos agigantados.
Una buena señal la dio la reciente firma de un contrato de intención por parte de la británica Excalibur Exploration, especializada en minería, para utilizar la tecnología de Ad Astra en el acarreamiento de asteroides para la extracción de sus minerales.
Si bien estos trabajos no serán posibles hasta la próxima década, es una muestra de que algunas compañías internacionales ya miran la viabilidad de la nueva tecnología.
Pero para lograrlo, el rigor científico y el entusiasmo de Chang y su equipo no son suficientes.
“Nuestra empresa está siendo financiada por inversionistas ángeles, que tienen visión y saben que podrían tener grandes ganancias, pero también asumen un alto riesgo”, explicó Ronald Chang, hermano de Franklin, y encargado de la subsidiaria de la empresa ubicada en Liberia, Guanacaste.
Este tipo de inversionistas miran las oportunidades que se presentan en el mercado y si muestran interés en una de ellas, colocan una pequeña parte de su patrimonio, el cual es de varios millones de dólares.
Fernando Rojas y Oscar Chaves, ejecutivos de Aldesa, insistieron en que participar en un proyecto de esta envergadura no es para cualquier inversionista, por el nivel de riesgo que enfrenta.
Por encontrarse en una fase inicial, el proyecto solo puede presentarse a nivel privado. No obstante, hay un marcado interés y existen inversionistas con la suficiente capacidad económica para darle su apoyo. El aporte mínimo inicial ronda los $160 mil.
Es más, se estima que para la primera etapa se requieren $16 millones, de los cuales se espera que dos terceras partes sean financiadas por inversionistas centroamericanos.
Para etapas posteriores, se requerirá la entrada de grandes fondos de riesgo (hedge funds) en el proyecto.
En Costa Rica, si el nivel de riesgo que tiene el proyecto baja, podría entonces pensarse en utilizar la figura de un fondo con un valor de participación de unos $5 mil, puntualizó Chaves.
Incluso, la empresa tiene potencial para entrar al mercado alternativo de acciones (MAPA), promovido por la Bolsa Nacional de Valores, pero no por ahora.
Chang, por su parte, comentó que no sabe para cuándo se estaría haciendo una IPO (Oferta Pública de Venta), que es la operación que introducirá a la compañía en el mercado de valores.



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