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Viernes 20 Agosto, 2010

Interpretar correctamente la economía

Las ciencias económicas son como cualquier otra disciplina; nuestro paciente son las actividades y sectores productivos así como el bienestar de los costarricenses, por lo tanto, el conocimiento y adelantarnos a la correcta interpretación de los signos vitales de la economía era una obligación, así como el doctor observa al paciente y el piloto los instrumentos.
Fue así como bajo los principios de sostenibilidad, rigor, conocimiento y compromiso, entre otros, en el Banco de Costa Rica nos abocamos a estudiar las diferentes posibilidades que nos permitieran llevar, o al menos enrumbar, la aeronave a un buen destino.
Era 2008 se avecinaba una turbulencia que nos obligaba a activar un procedimiento de conocimientos en aras de darle mayor solidez a nuestro banco y por supuesto al resto de operadores bancarios públicos.
Los grados de libertad existían pero no dependían en muchos de ellos de nosotros mismos, sino de autorizaciones previas para actuar. Uno era la capitalización y el otro era deuda subordinada.
El primero gracias a la respetuosa solicitud que en su oportunidad se planteara al Poder Ejecutivo y luego del Legislativo, se dio en diciembre de 2008. El segundo y no menos importante tuvo que ser explicado ampliamente, justificar y demostrar cualitativa y cuantitativamente ante diferentes instancias de las bondades que este representaba, no para el corto plazo, sino, para cuando tuviéramos que atravesar la turbulencia (no sabíamos a qué distancia estaba, ni cómo era su conformación).
Lo que sí sabíamos con claridad meridiana era que disponiendo del instrumento deuda subordinada, las probabilidades de mayor sostenibilidad aumentaban de cara a nuestros clientes y sistema económico, agentes productivos, asimismo ante nuestros competidores, y nos iba a permitir preparar las bases para que en el momento de activar el protocolo, se contara con las leyes y autorizaciones.
La razón importante de este instrumento radica en que los bancos puedan aumentar su patrimonio (mediante esta deuda subordinada) y así su suficiencia patrimonial (es decir que por cada mil colones de crédito, cien correspondan a su patrimonio) permitiendo otorgar más crédito ya que sin esas dos consideraciones, por más depósitos en sus arcas, no se podría colocar cartera.
Ayer Costa Rica dio un importante paso al fortalecimiento de la banca estatal y hacia el desarrollo del país, con la aprobación de la reforma del artículo 4 de la Ley Orgánica del Sistema Bancario Nacional, que les brindará a los bancos estatales la posibilidad de emitir deuda subordinada.
La modificación de la ley ha sido una lucha que iniciamos con intenciones responsables y serias con el objetivo de otorgar a la banca estatal un instrumento que le permita “sostenibilidad” en el largo plazo, fortaleciendo principalmente su patrimonio y por lo tanto su suficiencia patrimonial, y que a la vez haga posible aumentar o al menos sostener, su participación en el mercado particularmente en la actividad crediticia.
El debate de la modificación de ley se aprobó en un momento coyuntural económico en que hemos enfrentado recientemente la mayor crisis económica internacional en los últimos 100 años, que propició que el Estado capitalizara la banca estatal por un monto de $117 millones, hecho histórico y único, por lo tanto sería poco probable, que en otra situación similar, el Gobierno apoye nuevas iniciativas de capitalización directa a los bancos del Estado.
Esta importante herramienta de capitalización que solo disfrutaba la banca comercial privada apoyará el desarrollo y fortalecimiento del patrimonio económico de los bancos del Estado, pues es un instrumento complementario para fondear sus operaciones, generándoles más opciones y agilidad para diversificar sus fuentes de capitalización.
En síntesis, la banca estatal cuenta ahora con una limitación menos que le permitirá competir mejor con la comercial privada, beneficiando a los clientes con más capital para productos crediticios.

Luis Carlos Delgado Murillo
Presidente de junta del Banco de Costa Rica