Pedro Oller

Pedro Oller

Enviar
Martes 12 Octubre, 2010


(In) Seguridad a dos tiempos


Mientras escribía esta nota, pasaron dos circunstancias de sincronía: Primero, la junta directiva del Club Sport Herediano decidió dedicarle el partido contra la Liga al Ministro de Seguridad. Buen mensaje. Segundo, la violencia no cede y no solo en las gradas sino también en los camerinos. Nuestro fútbol está enfermo, no digamos en decadencia (ver partido contra Perú).
Un paso sencillo y fácil para manejar la inseguridad que se ha propagado en nuestro país, sería que el Gobierno dirigiera esfuerzos, concertados con los equipos de fútbol, para desbandar a los grupúsculos de fanáticos desabridos.
Tras los incidentes del partido San Carlos – Herediano hace algunas semanas, queda en evidencia que mientras las barras bravas tengan acceso y, agrego, patrocinio institucional de los clubes de primera división, el fútbol como diversión familiar no volverá a ser.
Por difícil que pueda ser desmembrar estas pseudo-organizaciones, lo cierto es que si se les cortan los privilegios económicos sean autobuses gratis y con escolta como ha denunciado Tano o, el ingreso gratuito a los cotejos por citar solo dos ejemplos, se pierde parte del atractivo. Y, si en adición, la presencia policial no solo es continua sino también efectiva, sea lo suficientemente numerosa como para repeler a los revoltosos, se pierde también la impunidad de la masa.
Hay voces, en la prensa y en la política, que critican la preponderancia que el tema de la inseguridad ha ocupado en el discurso oficial. Esta posición, me parece que no es compartida por la población en general que, mantiene una preocupación creciente respecto del tema y aboga, precisamente, por que ocupe el sitio de importancia que merece.
Lo que llama la atención es que hace poco más de dos años, palabras más palabras menos a las pronunciadas por la mandataria el 15 de setiembre anterior, provocaron la destitución del entonces ministro de Seguridad, Fernando Berrocal.
Como puede no estar fresco en la memoria, de recordar que Berrocal había dicho “durante los últimos diez años se ha desarrollado en Costa Rica un 'proceso sistemático' de penetración de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el narcotráfico, cuyas ramificaciones son muy profundas”, según publicaba el 26 de marzo el periódico Al Día.
El día que conmemoramos nuestra independencia la Presidenta dijo: “Vivimos tiempos difíciles; en nuestra región el narcotráfico y la criminalidad organizada se han afincado, y luchan por el control del territorio y las instituciones”.
Para terminar con las coincidencias fue precisamente doña Laura quien acudió a la Asamblea a declarar en lugar de don Fernando, destituido previamente. Fue ella quien en Colombia investigó respecto de la presencia de las FARC en Costa Rica. Fue también doña Laura quien entonces y a propósito de proyectos de ley en materia de seguridad dijo: “El trabajo de ustedes, señores diputados, es legislar, por lo que me parece increíble que el plazo de esta iniciativa se haya vencido” refiriéndose a la expirada Ley de Lucha contra el Terrorismo, reclamo que continúa vigente al exhortar hace un mes a los Poderes de la República a actuar sin dilación. Ni expiración, agregaría yo.

Pedro Oller