Jesús Quintero, leyenda del periodismo español, rey de la entrevista, fallecido en el 2022 a los 82 años, conocido como “El Loco de la Colina”, así se llamaba su programa, donde se sentaron figuras de renombre mundial de la política, el deporte y el arte.
Quintero entrevistó a Julio Iglesias y le preguntó sobre sus propiedades. ¿Cuántas tenía?
Julio le hizo al “Loco” un repaso de sus propiedades en España, Argentina, Uruguay, Chile, Francia, República Dominicana y fue cuando Jesús lo desarmó.
“Tienes muchas propiedades, Julio.
¿Y, el hogar?”
En el momento de esta entrevista, el cantante madrileño no estaba casado ni asentado en Miami con su hoy esposa, la neerlandesa Miranda Rijnburger, con la que procreo cinco hijos.
Podríamos repetirle esa pregunta de Quintero, a los jóvenes futbolistas nacionales envueltos hoy en problemas de disciplina.
Edades comprendidas entre los 21 y los 25 años, salarios millonarios, figuras públicas por el deporte que practican, habitan solitarios en residencias y apartamentos de lujo, sexo libre, vehículos de alta gama y consumo de la droga alcohol.
¿Y, el hogar?
¿Y, la familia?
¿Y, los límites que deberían imponer sus progenitores?
Una de las definiciones más claras sobre quién es alcohólico, dice que es: “aquel hombre o mujer, no importa la edad que tenga, qué al hacer contacto con cualquier cantidad de alcohol, entra en algún tipo de problema, él y las personas que lo rodean”.
Esta definición, calza perfectamente con el comportamiento de la mayoría del grupo de futbolistas que hoy enfrentan sanciones disciplinarias, al estar involucrados en broncas y zafarranchos, con el alcohol como protagonista.
Cuando se produjo el primer incidente con cinco futbolistas del Alajuelense, recomendamos en una de nuestras Notas, que los dirigentes de la Liga buscaran el apoyo de los familiares más cercanos de los jugadores, para que un entorno familiar cálido y armonioso, los motivara a un cambio drástico de su ruta de vida.
Suponemos que este acercamiento no se dio, entonces la mayoría de estos futbolistas no tienen límites, no tienen supervisión fuera del club y no pueden controlar el consumo de alcohol, señal determinante para eventualmente calificarlos como alcohólicos.
¿Controlo el consumo de alcohol o el alcohol gobierna mí entorno?
Urge una respuesta honesta de cada uno de los futbolistas protagonistas de estos escándalos públicos.





































