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La grave situación de inseguridad, primera causa de angustia del costarricense, no se toma en serio

Hace falta decisión

Es muy lamentable lo ocurrido en las afueras de un hotel, en La Fortuna de San Carlos, donde un joven estudiante estadounidense perdió la vida por un disparo que le hizo el guarda del establecimiento.
Según parece, el joven se encontraba hospedado ahí como parte de un grupo de 14 personas del Distrito Escolar de McLouth, Kansas, Estados Unidos, quienes estaban en el país para aprender el idioma español y disfrutar del turismo.
Desobedeciendo las órdenes de permanecer en sus habitaciones después de las 10 p.m., Justin Johnston, acompañado de otros dos estudiantes, salió para departir con compañeras hospedadas en distinto lugar, cerca de sus habitaciones.
Al regresar, a eso de las 4 a.m., Johnston encontró la muerte y eso debe llevarnos a pensar muy seriamente sobre el estado de inseguridad del país.
Aparentemente, una de las personas a cargo de la vigilancia en el hotel, no tenía permiso para portar armas a pesar de lo cual tenía una y disparó, supuestamente asustado por la presencia de alguien que se le aproximaba a esa hora de la madrugada.
Un cúmulo de interrogantes se desencadena de inmediato, ante el desastre. ¿Estaban informados esos estudiantes de que se encontraban en un país que no puede, a estas alturas, brindar seguridad como para confiarse y circular sin temor alguno a cualquier hora de la noche?
¿Es adecuado que un hotel contrate, para brindar seguridad, a una persona que no está debidamente entrenada y con un permiso para portar armas?
¿Puede alguien desarmado realmente cuidar, cuando los delincuentes andan fuertemente armados en un país donde portar armas no está prohibido siempre que se pueda exhibir un permiso?
Es más que obvio que por este camino no podemos seguir. Lo curioso es que la grave situación de inseguridad, primera causa de angustia del costarricense, no se toma en serio. No se ha declarado esto como emergencia nacional ni se han tomado acciones efectivas.
Esto no es algo que pueda enfrentarse con medidas pequeñas, lentas, con miras a que, algún día comencemos a ver algún cambio. No señores, no es así. La delincuencia avanzó y sigue avanzando a un ritmo vertiginoso.
¿Tendremos en algún momento un gobierno fuertemente interesado en hacer lo que haga falta para devolvernos la seguridad?
Con acabar la enorme evasión existente en el país y cobrar como es debido los tributos a los que no quieren pagarlos, habría dinero suficiente para emprender acciones. Si además de eso nos falta capacitación de alto nivel y eliminar corrupción interna eventual en la policía, podemos obtenerla en otros países con sobrada experiencia, no en materia militar, sino en policía civil capaz realmente de guardar el orden.
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