Gerardo Corrales: “Soy parte de la generación que cambió la banca en Costa Rica”
“Uno no puede apropiarse del poder”, comentó Gerardo Corrales, quien deja el BAC San José, tras 26 años. Gerson Vargas/La República
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“Son 26 años, pero uno cree que fue ayer que todo inició”, dijo Gerardo Corrales ayer, cuando recordaba la rapidez con que las cosas cambian, luego de confirmar su renuncia como gerente de BAC San José.
Se considera un apasionado, un “nerd” que leía de todo y con una memoria tan envidiable que no olvida a clientes, las relaciones con la gente, aprender de todos, entender los problemas, proponer soluciones.
Corrales vivió el crecer de BAC San José, primero con Grupo Pellas, luego con la adquisición de GE Money, para terminar en el 2010 con la compra de Grupo Aval.
Además, vivió la corrida de depósitos de 2004, una experiencia de la que muy pocos salen vivos.

¿Cómo inició en la banca?
Tuve una entrevista con Óscar Rodríguez Ulloa, gerente de Banex, fue la persona que me recomendó para entrar en el Incae, para la maestría en Banca y Finanzas.
Al salir, atendí la recomendación de Óscar, me hicieron unos exámenes de crédito, pero paralelamente otro incaísta compañero de él, Juan José Flores, estaba arrancando un banco pequeño, que era Continental, un banco cañero.
Me puse a pensar si irme a una estructura ya establecida en Banex o arrancar en un banco nuevo. Me gustó lo que me ofreció Juan José. Él fue mi verdadero mentor en banca, estuve con él ocho años.
Luego, ¡lo que es el destino!, Banex compra Continental, vuelvo donde don Óscar Rodríguez, él me nombra como gerente de la corporación Banex, prácticamente un año juntos, y en eso Banismo ya entró a comprar Banex, y Juan José Flores se vino para Banco de San José y él me presentó a Ernesto Castegnaro.
Con él hice química muy rápido, los dos con una visión de banca muy similar, somos apasionados, nos encanta el trabajo, por eso empecé acá en Banco San José, que en ese entonces estaba liderado por el rey Midas de los negocios, Carlos Pellas.

¿Lo veremos nuevamente dirigiendo un banco?
A mí la banca me fascina, todo lo que esto es mi vida, los negocios, las finanzas, el análisis, los test de estrés, sensibilidad, etc.
Este mundo es de nunca aburrirse, uno ve muchas cosas interesantes, y el manejo de la información lo es todo.
Ese es el poder, no tanto el dinero, lo que maneja el banquero es la información, saber el poder de esto, uno en estos puestos se entera de todo.

¿Y qué sigue ahora?
No tengo nada planeado, no es cierto que tenga otro banco en cual ir a trabajar, pero no puedo decir que no, el día de mañana veré qué pasa.
Me encanta lo académico, si pudiera trasmitir mis 26 años de experiencia a otros jóvenes costarricenses me encantaría. Acá no hay una generación de bisabuelos banqueros, por la nacionalización de la banca; hasta ahora es que se tiene un Luis Liberman, un Óscar Rodríguez, un Ernesto, un Leonel Baruch.
Me encanta el tema del fútbol, soy fanático morado, me gustaría llegar a ser dirigente en algún momento.
Y el gusanillo político me gusta, tengo una relación con José Miguel Corrales, que es primo hermano de mi papá, y siempre he tenido un sesgo político, soy liberacionista de tradición, espero en algún momento poder contribuir.

¿Cuál es su principal logro?
Ser parte de una evolución bancaria en el país, creo que tuve esa oportunidad de transformar junto con otras personas los servicios bancarios en Costa Rica y permitirle también a la banca estatal, con la competencia, una modernización, que se remozara.
Hoy se pueden hacer trámites bancarios en cualquier parte, desde celulares, computadoras y comercios.
Antes solo en libretas de ahorro, con máquinas de escribir. Todo ha cambiado para bien.

¿Se arrepiente de algo?
No siento arrepentimiento en ningún accionar, todo se ha hecho a ley y con la confianza del grupo.
Mucha gente trata de hacer especulaciones con el tema del supuesto hackeo al Sicere de la Caja, pero estoy seguro de que vamos a salir bien librados de eso.
Además, estoy seguro que no me están cobrando nada de esto.

¿Cuál prefiere de los tres grandes grupos para los que trabajó?

Sin duda, Grupo Pellas, tal vez por cercanía, ya sea acá o en Nicaragua, don Carlos Pellas fue un maestro.
Con los colombianos hay un tema de distancia, son varios dueños y jefes, ellos ya tienen muchos años de trabajar allá, no es lo mismo crecer juntos, hacer crecer la cosa, como lo hicimos con los Pellas.
Y GE es una compañía muy global, son demasiado grandes, nosotros no somos nada para ellos, y no hablo de Costa Rica, hablo de todo Centroamérica. Siendo tan global, las relaciones son muy frías.

¿Qué fue lo más sacrificado?
El gran sacrificio siempre ha sido el tema familiar, mi esposa me decía que salgo a las seis de la mañana, pero regreso a las diez de la noche, que sería bueno que dejara una foto para que los chiquitos sepan quién es su papá. Lo hacía en broma, claro.
En parte es cierto. Mi hija mayor tiene ya 22 años, y yo no me di cuenta en qué momento de la Clínica Bíblica para acá ya es toda una señorita.
Quiero disfrutar más eso, estar más tranquilo, dejar que otros crezcan, uno no puede apropiarse del poder.

 


 

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