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Prevista inversión anual en producción eléctrica de $700 millones en próxima década, la mitad, privada
Fuerte inversión en renovables garantizará demanda de energía
Ley General de Electricidad oportuna para liberalizar mercado de cara a 2012
Fuentes alternativas pretenden abrirse paso con nuevos proyectos

La capacidad productiva del país depende de la energía. La ecuación es bien simple: a mayor demanda energética, mayor desarrollo.
El Plan de Expansión de Generación de Energía Eléctrica contempla pasar de los 2.352 MW en 2009, a 4.758 en 2021. Eso supone doblar la capacidad de producción del país.
Para ello, el esfuerzo económico necesario es en torno a los $700 millones anuales, explicó a LA REPUBLICA Julio Matamoros, viceministro de Energía. Para estos propósitos se incluyen proyectos de energías alternativas, como solar o eólica, entre otras. Según el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) serían necesarios $5.600 millones.
La capacidad del ICE estaría en torno a los $300 millones por año, juzgó Matamoros, por lo que el resto de la inversión debería quedar en manos privadas. En la próxima década, se va a instalar la misma capacidad de producción que en los últimos 60 años.
Para que llegue el dinero privado es indispensable que se apruebe la Ley General de Electricidad, hoy en la corriente legislativa. “Esperamos que esté lista en 2012”, dijo Matamoros.
“No llegarán inversores sin un marco jurídico concreto. Esperamos que esta ley será un evento clave en su atracción”, concluyó el Viceministro.
Por el momento ya están en marcha algunos proyectos públicos de generación eólica, como el de Pabellón de Santa Ana, en el Valle Central, que con una inversión de $45 millones se prevé esté concluido en el verano de 2012.
El segundo es el de San Buenaventura, en el cantón de Montes de Oro. La inyección económica prevista en este caso es de $32 millones. Hoy está esperando los permisos de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental para iniciar obras.
Existen otros dos proyectos, pero todavía están en fase de estudio de prefactibilidad.
Respecto a la potencia de energía eólica ya instalada en el país, asciende a 120 MW.
Los primeros “molinos de viento” se instalaron en Costa Rica en el entorno del lago del Arenal, en Tilarán, en 2002. Ahí operan las empresas Tejona (del ICE), y las privadas Aeroenergía, Movasa y Plantas Eólicas S.A.
Más tarde, en 2008, comenzaron a trabajar los generadores eólicos en Bagaces (Guanacaste). “Ahí también operan el ICE y la empresa privada (Enerwinds y Grupo Corporativo Saret, de Costa Rica, y Jiwi, de Alemania)”, comentó Dennis Mora, director de generación de proyectos de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz.
Una de las compañías de capital privado que entrarán en breve es Tila Wind, en Tilarán. Se trata de un grupo de diez empresas locales que, bajo el paraguas de Tila Wind, invertirá $43,5 millones. Tras siete años de trabajo, espera salir al mercado en 18 meses “siendo optimistas”, expresó Stephen Yurica, gerente del conglomerado.
Instalarán 30 aerogeneradores para una capacidad instalada de 20 MW, con lo que se podría surtir a una población costarricense de 15 mil habitantes a lo largo de todo el año.
El verano es la época de aprovechamiento del viento como fuente de energía en nuestro país. Para que funcionen estos aerogeneradores hace falta una velocidad mínima de 7 metros por segundo, condición que se da entre noviembre y mayo.
La eólica funciona en esta época como complemento para la generación hidroeléctrica, que en los meses secos ve reducida su capacidad.
Con esta estrategia de ampliación de proyectos eólicos, así como geotérmicos (aprovechamiento del vapor del subsuelo en zonas volcánicas), también se reduce el riesgo de la variable del cambio climático, que puede traer veranos con gran escasez de agua.
Además, con esta política, se pretende bajar la factura de las plantas térmicas.
En una fase mucho más inicial se encuentra la investigación con la energía solar en Costa Rica, aprovechable durante los 12 meses del año. La semana pasada se firmó un convenio entre Costa Rica y el Gobierno de Japón por el que se van a donar al ICE dos microcentrales de energía solar fotovoltaica.

Daniel Zueras
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