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¡Fortalecer las fortalezas!

Identifique tres capacidades positivas que su equipo posee; haga lo mismo con tres “debilidades”. Ahora imagine si logra duplicar las tres fortalezas, ¿qué le sucede a las debilidades? ¿Verdad que disminuyen o desaparecen frente al incremento de lo positivo?
Hay personas que tienden a concentrarse en criticar lo que está mal en el equipo. A lo mejor creen que desapareciendo sus debilidades lograrán el alto desempeño, y esa premisa es cuestionable. Sanar las disfunciones no garantiza el éxito ni la excelencia. Pero trabajando para acrecentar sus fortalezas podría acercarle más al despliegue de su potencial. Si algunos jugadores, por ejemplo, no trabajan en equipo pero están comprometidos con la organización, al elevar este compromiso, tendrán que dejar atrás sus divisiones.
Si los equipos profundizan qué es lo que más satisface a sus miembros, posiblemente encontrarán excelentes oportunidades para romper sus límites superiores, en lugar de desgastarse en lo que está mal. No se trata de ignorar problemas, carencias, ni situaciones desagradables, pues se atiendan o no, estarán presentes. Tampoco se trata de discursos demagógicos que ignoren dificultades. La idea es que esas barreras no limiten la imaginación, la energía y el avance hacia un mayor desempeño.
Todo equipo tiene fortalezas, o sea, factores que agregan valor a sus objetivos. No hay que inventarlas, sino liberarlas y dejarlas fluir cuando se reduzca la sola obsesión por corregir lo que está mal. En ocasiones nos preocupamos tanto de nuestras debilidades que no nos ocupamos de elevar nuestras muchas fortalezas.
Si lo que hacemos realmente bien se alimenta con la pasión de hacerlas, entonces el talento se une al deseo y el resultado será exitoso. Los líderes con mejor impacto conocen con profundidad las fortalezas de sus equipos, las potencializan y así se convierten en sus catalizadores, lo que explica el espíritu ganador y la convicción en ser más grandes que los retos. Si usted dirige un equipo, haga este ejercicio: enumere las fortalezas colectivas e individuales y trabaje por lo menos una semana procurando que las mismas crezcan, seguramente se sorprenderá de los resultados.
Necesitamos asustar el miedo de las debilidades y concentrarnos en lo que sí hacemos bien, pues eso maximiza la motivación, el deseo de continuar la marcha y la convicción de que fortaleciendo las fortalezas se reducirán las adversidades limitantes.

German Retana
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