Carlos Denton

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Miércoles 19 Noviembre, 2008

FORBES; cuidado invertir en Costa Rica

Carlos Denton

Un artículo publicado en la edición de la revista FORBES del 15 de noviembre con el título “Problemas en el Paraíso” dice que Costa Rica “puede ser un lugar fabuloso para visitar, pero ¿para jubilarse? ¡Piénselo mucho!”. Esta revista, una de las más influyentes entre inversionistas norteamericanos, es favorita de los adinerados que buscan nuevas oportunidades y, en contraste a otras publicaciones de Estados Unidos, favorece colocaciones en el exterior y en bienes raíces.
Es lamentable cuando el país comienza a ganar una reputación negativa a nivel internacional; si bien es cierto que el artículo de FORBES habla de un cierto tipo de problema —la inversión en bienes raíces— habrá más de un empresario que pensará dos veces antes de instalar su empresa en el territorio nacional, o incluso visitarlo. Un artículo negativo de este tipo sirve para contrarrestar miles de dólares de inversión publicitaria del Instituto Costarricense de Turismo (ICT).
El artículo tiene como su enfoque principal la compra de fincas y lotes aislados donde no se ha construido aún ningún inmueble. Habla del problema de los robos en que se ha incurrido cuando notarios inescrupulosos certifican firmas falsas en documentos de “compra venta” que después pasan al Registro Nacional de la Propiedad. A veces esas propiedades pasan de manos dos o tres veces antes que el dueño real se percate de lo ocurrido. Pero también cita situaciones donde propiedades en áreas rurales están siendo cultivadas por sus dueños y son “invadidas” por precaristas. Cuesta desahuciarlos, reza FORBES, y cita un caso en que los precaristas “huyeron a la Catedral de San José de donde organizaron protestas por semanas.”
Desafortunadamente la situación descrita en la revista no es tan alejada de la verdad costarricense para poder desmentirla. “Serruchar el piso” toma una connotación nueva cuando se trata de las propiedades. Los abogados recomiendan a todo propietario realizar un “chequeo” en el Registro cada dos años para asegurarse de que no ha habido un “cambio de dueño.” Hace seis años, en una búsqueda de rutina de ese tipo, la CID/Gallup descubrió que su propiedad en la Sabana Sur había sido registrada a otro por un profesional prominente de derecho. Se pudo arreglar el asunto, pero los costos de la rectificación de ese “error” corrieron a costa de la empresa investigadora. El abogado que cometió el error se enojó cuando se le sugirió que debería por lo menos compartir costos.
Frente a estas situaciones, que afectan negativamente a todos los habitantes, es el Colegio de Abogados el que debería tomar un papel de vanguardia en lo que es la disciplina de sus agremiados. Un notario que da fe, conociendo que es mentira, debería perder el derecho de tener un protocolo por diez años como mínimo. Pero también debería haber entre los profesionales de derecho el ejercicio de una especie de ostracismo con estos deshonestos, algo difícil de hacer en lo que es la cultura costarricense, donde todo se perdona entre amigos y colegas.
Mientras tanto allí está el artículo de FORBES; ¿cuántos miles de dólares de inversión perderá el país en un momento en que la crisis financiera internacional está impactando al sector de la construcción a merced de esta publicación?

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