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Fondos aún más urgentes


La aprobación de cuatro préstamos, que suman $1.439 millones, por parte de los diputados que regresan hoy a sus labores en la Asamblea Legislativa, se ha vuelto todavía más urgente.
Estos fondos que se destinarían a diversas obras de infraestructura y generación de energía, cobran renovada importancia ante los estragos causados por el terremoto que azotó al país el jueves pasado.
El sismo de 6,2 grados en la escala de Richter borró kilómetros de carretera, sacó de servicio la planta generadora de electricidad de Cariblanco, devastó la zona aledaña al volcán Poás y sembró dolor y luto en los corazones costarricenses.
La cuantificación exacta de los daños ha tenido que esperar, al concentrarse los esfuerzos en poner a buen resguardo la vida de los vecinos de pueblos como Cinchona.
Sin embargo, datos preliminares dados a conocer el viernes por Karla González, ministra de Obras Públicas y Transportes, estiman en $12 millones solo los daños sufridos por la red vial en la zona del desastre.
La destrucción que asoló a los propietarios de casas de habitación, empresarios turísticos, y productores agrícolas es impactante.
La generación eléctrica de fuentes renovables ha sufrido un nuevo golpe con los daños en Cariblanco. Los consumidores deberán ahora pagar la factura con nuevos incrementos en las tarifas debido al uso de hidrocarburos para la generación eléctrica.
Aunque los fondos de estos préstamos no cicatrizarán las heridas más profundas —aquellas ocasionadas por la pérdida de vidas humanas y la desaparición de todo aquello por lo que cientos de costarricenses trabajaron— sí podrían ayudar al gobierno a reparar parte de los estragos causados por el terremoto.
Algunos legisladores han externado su reticencia a aprobar estos préstamos sin contar con un estudio detallado sobre el destino de los fondos.
En tanto la aprobación y giro de estos dineros no desemboque en una piñata que habremos de pagar todos los costarricenses, estos fondos, o al menos parte de ellos, podrían convertirse en una tabla de salvación para atender parte de los daños que nos dejó la naturaleza.

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