La historia periodística del país, en su producción o cantidad de periódicos, es muy rica. Antes de la llegada de la imprenta al país, entre 1824 y 1833 se estimuló el periodismo, en el gobierno del primer Jefe de Estado, cuando se reguló y estimuló la existencia de “periódicos murales” para que allí las personas pudieran expresarse con la mayor libertad.
Los responsables de los “periódicos murales” eran a la vez los que tenían que velar, en esas publicaciones, que allí se pusieran mentiras, no se difamara, no se publicaran noticias falsas, entre otre otras disposiciones, garantizándose así desde el origen de estos periódicos, la libertad de prensa y de opinión.
Con la llegada o introducción de la imprenta en el país, en 1833, se publicó lo que se puede considerar el primer periódico en el país, “El Noticioso”. En 1834 se sumó “la Tertulia” y en 1843 “El Mentor Costarricense”. En 1849 apareció el primer periódico oficial, llamado de esa forma “Periódico oficial”, que en 1850 en su lugar se empezó a publicar “La Gaceta”, manteniéndose “el periódico oficial”, junto con el “Boletìn Oficial”, como periódicos principales hasta 1858 cuando empezaron, de nuevo a publicarse periódicos no oficiales.
Desde el inicio de la actividad periodística en el país se estableció la Ley de Imprenta, que reguló la edición de los periódicos, como las libertades de publicar, de prensa, de opinión, como derechos sagrados de los costarricenses.
Con el Dr. José María Castro Madriz, Jefe de Estado y Presidente de la República, la libertad de prensa y de opinión se fortalecieron. Para el Dr. José María Castro Madriz era importante que hubiera una opinión disidente, contraria al gobierno, de crítica política. Para él era más importante garantizar una prensa libre que tener una prensa sometida, subyugada o vasalla.
En 1886 empezaron a publicarse periódicos diarios, que aparecían todos los días, aun cuando la población era altamente analfabeta en más de un 90%, lo que estimuló en algunos gremios, zapateros, especialmente “las lecturas”, mediante las cuales contrataban a una persona para que les leyera mientras realizaban sus tareas. De esa manera se enteraban y cultivaban intelectual y culturalmente. Los panaderos y sastres también contrataron lectores. Esta experiencia se conoció, en varios países del Caribe, como “lecturas”.
En el siglo XIX, desde 1887 hasta 1916, existió en la historia periodística un primer periódico con el nombre de “La República”, nombre que no se volvió a emplear hasta que el 1º. de noviembre de 1950 se empezó publicar el actual periódico “La República”, que acaba de cumplir su 75 aniversario de existencia.
El desarrollo de la prensa y la actividad periodística no solo fue rico sino que también estimuló, desde su inicio, lo que podemos llamar una “prensa política”, una prensa que abordando el quehacer político nacional, permitía el diálogo, el debate, la crítica con quienes ejercían el poder político en sus distintas manifestaciones, especialmente con quienes se desempeñaban en el Poder Ejecutivo.
La prensa, de esa manera, era también una escuela de educación cívica, ciudadana, de educación patria, de generar conciencia sobre los problemas nacionales, de estimular un conciencia política y de contribuir con las opiniones y artículos que se publicaban en el desenvolvimiento del Estado y de la sociedad costarricense.
Fue una “prensa política” porque eran periódicos que expresaban también los intereses de grupos de ciudadanos, que articulados con esos medios de comunicación, hacían valer sus opiniones, se hacían sentir y contribuían a fortalecer la democracia política, y el desarrollo institucional.
La prensa, en términos políticos sirve, para agitar y debatir problemas nacionales o locales, para movilizar y organizar a los ciudadanos alrededor de ellos.
Desde el siglo XIX también se estimuló una prensa de crítica humorística, y de humorismo ácido y corrosivo frente a quienes ejercían el poder político. Caricaturistas y articulistas fueron destacando en este sentido. Desde el Estado y los gobiernos se respetaba este tipo de periodismo.
Las ideas políticas conocidas eran banderas en los periódicos. El liberalismo y las posiciones eclesiásticas eran fuertes en el país, junto con las ideas social cristianas que se estimularon con la Encíclica Rerum Novarum y los documentos del Obispo Thiel, especialmente su Carta Pastoral No. 30, que la divulgaron, originando el socialcristianismo.
La iglesia que tenía sus medios de comunicación era fuerte en el debate y la crítica contra los liberales, los masones, los anarquistas, socialistas y comunistas.
La prensa social, atendiendo problemas de los sectores populares también empezó a desarrollarse. Entre 1885 y 1914 más de un centenar de periódicos destacaron en este campo de la prensa social, reflejando el nacimiento de las organizaciones obreras y de trabajadores que estaban surgiendo en el país.
Con el fortalecimiento de la imprenta y de las industrias gráficas de finales del siglo XIX, en adelante, el país se llenó de periódicos, que fueron abundantes por año, llegando a publicarse en un año hasta 20 periódicos de distinta circulación, diarios, semanales, bisemanales, quincenales, mensuales o de publicación más esporádica. Muchos periódicos fueron regionales, y algunos de ellos en la zona “Atlántica”, o de la Provincia de Linón, cuando no eran en inglés tenían espacios o columnas redactadas en inglés.
El acontecer político, y su desarrollo, apasionó el desenvolvimiento de la prensa nacional.
Con el surgimiento del Partido Comunista de Costa Rica, en junio de 1931 se estimuló “la prensa partidaria”, de partidos políticos, con la publicación del periódico “Trabajo” desde 1931 hasta 1948. Otras experiencias a finales del siglo XIX fueron los periódicos de los primeros partidos políticos que surgieron en la última década del siglo XIX. A ellos se sumaron “Pabellón Liberal”, “El Pabellón Cubano”, “La Unión Católica”, “La justicia social”, “Hoja Obrera”, entre otros.
Los periódicos “El Diario de Costa Rica” surgido en 1919, “La Tribuna” surgido en 1921, “Trabajo” surgido en 1931, “El social demócrata”, en 1943, éstos vinculados a movimientos políticos claros y definidos, acompañados por “la Prensa Libre” desde 1892 fueron muy importantes hasta finales de la década de 1940.
Los periódicos “El Diario de Costa Rica”, “La Tribuna”, “Trabajo”, “El social demócrata”, reflejaron claramente las principales tendencias políticas de la década de 1940-1949. A ellos se agregó el 12 de octubre de 1946 el periódico “La Nación”, representando un grupo de ciudadanos que se erguía en contra del grupo que de origen social demócrata se había fortalecido en esos años en su lucha contra los gobiernos de Rafael Angel Calderón Guardia y Teodoro Picado, junto con sus aliados, los comunistas.
Pasados los sucesos de la Guerra Civil, marzo-abril de 1948 y el período de la Junta de Gobierno, 1948-1949, el grupo políticamente triunfador de la Guerra Civil y dominante en la Junta de Gobierno, articulado políticamente, entendió la necesidad de tener su propio órgano de prensa.
Resultado de la Guerra Civil y de la Junta de Gobierno el periódico “Trabajo” fue proscrito. Le sustituyó en la década de 1950 “Adelante”, también puesto fuera de la Ley en 1961, que a su vez se sustituyó por “Libertad”, impreso primero y desde hace muchos años se edita en una versión digital.
Así se impulsó 1º. de noviembre de 1950, la publicación del periódico La República, que el pasado 1º. de noviembre cumplió 75 años, bajo la administración de don José Figueres Ferrer el 1º de noviembre de 1950 como vocero del Partido Liberación Nacional.
El nombre de “La Republica”, bajo los lineamientos socialdemócratas de su origen, lo debe a la propuesta de mantener el nombre del antiguo periódico “La República”, que fue presidido por el gran escritor costumbrista Aquileo J. Echeverría, y cuyo primer logotipo había sido diseñado por el escritor Omar Dengo.
El primer director del nuevo periódico, “La República” fue Alberto Cañas Escalante, que se había ligado a la corriente socialdemócrata, siendo un activo militante de ella, desde los inicios de la década de 1940. Alberto Cañas Escalante le cambió el formato del diario que era estándar a tabloide, le introdujo innovaciones, entre ellas, una página de columnistas permanentes, una sección de crítica de cine y teatro, y un suplemento sobre literatura y poesía, de gran calidad por sus colaboradores y escritores.
“La República” aunque era identificada con el Partido Liberación Nacional, editorialmente desarrollaron un grupo de periodistas, colaboradores y escritores que debían tener un trato personalizado y directo con las fuentes de información , de manera despolitizada.
En el período anterior a 1940, en los principales periódicos de la época, se transcribían entrevistas alrededor de las cuales se agregaban comentarios o se gestionaban opiniones en contrario. Esta experiencia también la impulsaron en “La República”, procurando no amarrarse de a las conferencias de prensa y boletines oficiales, que era lo usual atender, como ocurre de manera muy particular bajo este Gobierno de Rodrigo Chaves, que en este sentido es evidente el compromiso sumiso que presentan ciertos medios y periodistas en particular.
Ventaja importante tuvo “La República”, en su origen, cuando alrededor del proyecto periodístico, al margen del color político que lo motivaba, era contar con una gran cantidad de colaboradores de vasta formación profesional, y de experiencia periodística, haciendo del periódico un Centro de Pensamiento, de ideas socialdemócratas, de reflexión política, un grupo a modo de una Tertulia, al que en ocasiones se sumaba el mismo José Figueres Ferrer, y en muchas veces intelectuales y políticos internacionales y latinoamericanos, de tradición especialmente socialdemocráta, por los vínculos que iba adquiriendo el partido Liberación Nacional.
La superación, poco a poco, de los sucesos de 1948, especialmente a partir del gobierno de Mario Echandi Jiménez, 1958-1962, empezaron a “despolitizar” y “despartidizar” el periódico “la República”, para darle una perspectiva más amplia, una visión informativa diferente, incluyendo secciones de entretenimiento. En ese campo del enfrentamiento político de los grandes sectores dominantes, emerían “La Nación” y “La Republica”, como sus principales estandartes.
Las condiciones de dictaduras, tiranías, o gobiernos autoritarios y militares, del Caribe provocó la llegada de demócratas exiliados que tuvieron, muchos de ellos, acogida en las páginas de “la República”, que enriquecieron su calidad.
En 1966, José Figueres estuvo de acuerdo en que el periódico se vendiera a Rodrigo Madrigal Nieto, quien asumió la Dirección del periódico.
Con la nueva administración se pasó, en la década de 1970, a utilizar por primera vez el color en la impresión de periódicos. Figueres, por su parte, en la década de 1970 impulsó el proyecto del periódico “El Excelsior”, sin mucho éxito empresarial. Esto contribuyó para que “La República” se fuera desvinculando cada vez más del partido Liberación Nacional, de sus intereses partidarios principalmente, y a inicios de la década de 1980, prácticamente ya estaba desvinculada de este partido.
En la década de 1990 en “la República” se dio originó un proceso de reestructuración profundo, al punto que en 1994 el Grupo Hollinger adquirió el periódico. En esos años el Grupo Hollinger era considerado el tercer grupo editorial de periódicos del mundo, como organización independiente, facilitando plena libertad editorial al periódico.
El resultado de esta evolución condujo a que “La República” se orientara, a inicios de este siglo, a convertirse en un diario que estimulara e informara sobre los negocios y actividades comerciales en Costa Rica, sin dejar de atender las áreas de la cultura, el entretenimiento, los deportes.
El siglo XXI hizo de “la República” un periódico más informativo hacia sus suscriptores, ejecutivos empresariales y profesionales en general. Especial énfasis se le dio a los grupos inversionistas, financieros, del área de los bienes raíces, de los títulos valores, con perspectiva mundial, de las Zonas Francas y de apoyo a éstas.
En el 2007 el grupo Hollinger vendió el 100% del valor de “La República” a socios locales con la intención de estimular una mejor evolución interna, de carácter más dinámico. Así apareció la “República Media Group”.
En esta nueva visión se desarrollaron nuevos productos periodísticos e informativos, las Revistas mensuales Suplementos especializados como “Estilo Ejecutivo”, “Casa Ideal”, “Código Salud”, “Motores Elite” y otras publicaciones.
Desde el año 2008 la República Media Group se proyecta a nivel mundial con el portal de negocios www.centralamricaLINK.com.
Desde entonces ha mejorado su infraestructura con nuevas rotativas.
Quien ha asumido la enorme tarea de mantener, en esta nueva dimensión, a “La República” es Richard Blaser, que se desempeña como el principal guía interno, el Director efectivo, real del periódico, constituyendo un excelente equipo de trabajo con Fabio Parreaguirre, que es el CEO principal del periódico, y del periodista Esteban Arrieta, que es el Jefe de Redacción, especialista en la atención de los temas políticos y de gobierno.
En estos 75 años La República ha tenido una lista de 18 Directores. En dos ocasiones ha sido atendido por un Consejo de Redacción.
Los Directores a cargo del periódico han sido Alberto Cañas (1950 – 1953), Roberto Fernández (1953 – 1954), Alan Pérez (1954 – 1956), Gonzalo Facio (1956 – 1958), Gonzalo Solorzano (1958 – 1961), Consejo de Redacción (1961 – 1965), Gonzalo Solórzano (1965 – 1966), Rodrigo Madrigal Nieto (1966 – 1978), Joaquín Vargas Gené (1978 – 1986), Yehudi Monestel (1986 – 1993), Humberto Arce (1993 – 1993), Rodrigo Fournier (1993 – 1994), Eduardo Amador (1994 – 1996), Julio Suñol (1996 – 1999), Ivonne Jiménez (1999 – 2001), Fred Blaser (2001 – 2002), Luis Alberto Muñoz (2003 – 2012) y el Consejo de Redacción desde el 2013.
Desde el año 2010 fui invitado a escribir semanalmente una columna de opinión en “La República”. La titulé “Pizarrón”, que se publica ahora en la versión digital del periódico, larepublica,net. Quienes han estado al frente del periódico como en la jefatura de redacción o de la página de opinión han respetado mis puntos de vista.
Nunca se me ha puesto una advertencia, ni llamada de atención, ni “consejo”, por los contenidos de los artículos ni por las opiniones en ellas manifestadas, aun cuando pudieran considerarse “sensibles” a los intereses económico-publicitarios del periódico.
He tenido muy buenas relaciones con directores, y jefes o responsables de las páginas, en que aparecen mis opiniones, por lo que en este maravilloso aniversario afirmo que “la República” es un bastión de esa rica tradición democrática de la prensa costarricense, donde los más ricos valores ciudadanos, políticos, religiosos, morales de nuestra Historia se afirman todos los días.
“La República” es hoy también un medio de comunicación que permite y contribuye a entender los cambios vertiginosos que ha tenido la sociedad costarricense, nacionales y del entorno internacional, para facilitar con mejor comprensión, y atender mejor los retos y desafíos en que nos colocan, para ir modelando la democracia nacional a formas más profundas y avanzadas del modelo democrático nacional, un ejemplo para la comunidad internacional de naciones.
En este proceso y en este compromiso “La República” ha tenido su indeleble huella, que la continúa hacia el futuro.
Para mí, en lo personal es grato celebrar un día más de la existencia de un periódico como “La República”, no solo por la colaboración que me permiten hacer, sino porque también tengo periodistas muy en el corazón y allegados a mi familia en lo personal, mi padre Ignacio de la Cruz Martínez, quien destacó en el periodismo venezolano y de la Universidad del Zulia, dos hermanos periodistas, Nelly y Alberto de la Cruz Santana, tres sobrinos hijos de mis hermanos también periodistas, mis queridas primas Sonia y de la Cruz Malavassi y Andrea de la Cruz Segura. También las periodistas hijas de mis primos maternos, De Lemos. Todos ellos excelentes periodistas.
Este aniversario de un periódico como “La República”, es un Día Feliz de la Patria, un día de afirmación de la Libertad de Prensa, un día de afirmación de Derechos y Libertades ciudadanas.
Pero, debe ser también momento para pensar en las amenazas, como no se habían hecho anteriormente en la Historia Patria, que ha venido sufriendo la Libertad de Prensa en Costa Rica, la Libertad de Opinión y por las intenciones de someter a la prensa y a los periodistas al vasallaje y al sicariato político que se impulsa desde el Poder Ejecutivo.
¡Feliz aniversario, 75 años, del periódico La República!
Vladimir de la Cruz
Historiador



























