Fallos del gobierno dañan por segunda vez en menos de un año la imagen de Costa Rica como destino turístico
Solo en el aeropuerto Juan Santamaría se reportaron 137 vuelos afectados entre comerciales, de carga y domésticos
Un fallo eléctrico que afectó los radares dejó a Costa Rica con el espacio aéreo cerrado por cinco horas y media este miércoles.
Como consecuencia, el aeropuerto internacional Juan Santamaría en Alajuela y su homólogo de Guanacaste Aeropuerto en Liberia, tuvieron que posponer sus operaciones durante prácticamente toda la mañana.
El cierre ocurrió entre las 5:27 a.m. y las 10:54 a.m. y fue ordenado por la Dirección General de Aviación Civil.
Esta es la segunda ocasión en menos de un año, que un error atribuible al Estado afecta la imagen de Costa Rica como destino turístico.
Esto, porque a finales del año pasado, la falta de previsión con la pista de Guanacaste Aeropuerto derivó en el cierre de la terminal por varios días, ya que aterrizar en dicha terminal era peligroso.
Ayer, el Sindicato de Controladores Profesionales de Aproximación de Costa Rica (Siproc) señaló en un comunicado que desde junio había advertido a la Dirección de Aviación Civil sobre “las recurrentes fallas en los sistemas de radar y comunicaciones”.
“En dichas instancias, señalamos que estas deficiencias podrían derivar en un apagón total, como la ocurrida recientemente en el Centro de Información de Vuelo (…) Esta situación es insostenible y exige una respuesta inmediata y responsable por parte de las autoridades competentes", dijo la organización.
Lo peor de todo es que, de acuerdo con el sindicato de controladores, ellos y varias empresas del sector habían advertido a Aviación Civil y al Ministerio de Obras Públicas y Transportes sobre la ausencia de personal técnico y de mantenimiento de equipos de radar y comunicaciones bajo un esquema de disponibilidad 24/7 en la terminal aérea.
Solo en la terminal alajuelense se afectaron 137 vuelos, de los cuales 64 eran periplos comerciales internacionales, ocho eran vuelos de carga y el resto domésticos. En total, 4.850 pasajeros tuvieron inconvenientes, según AERIS, quien es el gestor de esa terminal aérea.
En cuanto a Guanacaste Aeropuerto, 1 vuelo se reprogramó para mañana a las 7:00 a.m. el cual, venía con 140 personas y salía con 106 personas.
Sin embargo, los daños sí fueron cuantiosos, no solo en toda la cadena turística, sino también en la imagen de Costa Rica como destino turístico.
“Este hecho afectó de manera directa a miles de turistas, a las aerolíneas y en general a todas las empresas del sector, pero particularmente la imagen de nuestro país como un país seguro y confiable (…) Lo cierto es que esto no puede volver a suceder. Pedimos que se tomen todas las acciones necesarias de contingencia para que una situación como esta no vuelva a afectar una operación tan sensible y delicada”, dijo Shirley Calvo, directora ejecutiva de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur).
Aunque es difícil precisar el daño económico, Calvo sí señaló que este tipo de situaciones pueden representar “pérdidas de miles de dólares” para múltiples actores de la industria turística.
Es importante señalar en este punto que el fallo ocurrido ayer con los radares no fue culpa de ninguno de los operadores de los aeropuertos, sino que sería un error atribuible a Aviación Civil
Es por ello que Efraím Zeledón, jerarca del Ministerio de Obras Públicas y Transportes y superior jerárquico de dicha institución, ordenó la realización de una investigación.
El objetivo es determinar el porqué del error, pero también sentar las responsabilidades del caso.
Esta es la segunda ocasión en menos de un año que los fallos del Estado ponen en riesgo al sector turismo.
A finales del año pasado, en varias ocasiones, el aeropuerto Daniel Oduber de Liberia tuvo que ser cerrado por el estado de la pista, lo que hizo que un número importante de vuelos fueran desviados, a la vez que miles de pasajeros se vieron afectados.
Finalmente, el gobierno reparó la pista gracias al respaldo del sector privado y la terminal retomó sus operaciones convencionales tras un cierre de varios días.