Fabricio Alvarado explotaría oro de Crucitas
Han pasado más de 20 años desde que se habló por primera vez de explotar legalmente el oro existente en la mina
El debate sobre la minería metálica en Costa Rica vuelve a colocarse en el centro de la agenda política, esta vez impulsado por Fabricio Alvarado, candidato de Nueva República, quien plantea reabrir la discusión sobre la explotación del oro en Crucitas como una alternativa para enfrentar el desastre ambiental y la extracción ilegal que persisten en la zona norte del país.
“Ya sea desde la presidencia, o desde la fracción legislativa, estamos comprometidos con poner el tema de la minería en la palestra. Se debe formalizar la situación con un equilibrio social, económico y ambiental”, señaló Alvarado, dejando claro que su postura no es coyuntural, sino parte de una visión de largo plazo.
Han pasado más de 20 años desde que se habló por primera vez de explotar legalmente el oro existente en la mina de Crucitas. Desde entonces, una sucesión de procesos judiciales, decisiones administrativas y una fuerte oposición ambiental frenaron cualquier intento de extracción formal, mientras el yacimiento quedó expuesto a la minería ilegal.
Un punto de inflexión se dio el 26 de junio pasado, cuando se confirmó que la empresa Infinito Gold desistió del reclamo internacional que mantenía contra Costa Rica. Esta decisión abrió la puerta para que el Estado recupere el control total del área y pueda definir el futuro del proyecto.
Según estimaciones del Colegio de Geólogos, el valor del oro en Crucitas oscila entre $2.355 millones y $3.000 millones, una cifra que ha reavivado el interés político y técnico sobre la viabilidad del aprovechamiento del recurso.
Para Alvarado, el Estado no cuenta hoy con la capacidad técnica ni operativa para desarrollar por sí solo un proyecto de esta magnitud, por lo que ve inevitable una alianza público-privada.
“Pienso que debe ser una empresa privada la que desarrolle el proyecto, en acuerdo con el Estado, y que las ganancias queden en el Estado”, afirmó. Bajo este esquema, los recursos obtenidos podrían destinarse a educación, salud, infraestructura, seguridad y otros sectores estratégicos.
No obstante, el dirigente político subraya que cualquier decisión debe sustentarse en evidencia científica actualizada. “Los estudios deben hacerse ya; mientras no existan, no podemos saber como Estado qué podemos plantear”, advirtió, marcando distancia de propuestas improvisadas.