Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

Enviar
Viernes 1 Mayo, 2015

El gobierno, presionado por el FMI, insistirá en aprobar una reforma fiscal como tema prioritario

El día de la justicia social

El 1° de mayo en Costa Rica reviste varias connotaciones, importantes para mantener viva y activa la conciencia cívica de los ciudadanos. Se conmemora, con legítimo orgullo patriótico, uno de los mayores triunfos de soberanía patria como fue la rendición del filibustero William Walker.
Sin embargo, este año todo parece concentrarse en torno a Cuesta de Moras y la elección del Directorio Legislativo, que se ha convertido en una especie de pulso entre el partido gobernante, ampliamente minoritario en el Congreso, y la variopinta gama de partidos con una posición, cuya actitud opositora o de alianza varía según sea el asunto que se trata en el recinto parlamentario y las medidas que el Ejecutivo toma.
Al escribir estas líneas no sé ni tengo idea de lo que va a pasar, pero sí creo que reviste importancia para el desarrollo de la actividad política, no solo del gobierno, sino también de las fuerzas que libran una batalla por el control político del país. Siendo el segundo año de un gobierno el de mayor trascendencia y siendo el actual un gobierno de minoría, quien vaya a amarrar la hegemonía en el recinto parlamentario va a tener una incidencia decisiva en la agenda que habrá de regir la actividad política del próximo año.
El gobierno, presionado por el FMI, insistirá en aprobar una reforma fiscal como tema prioritario. Pero el asunto de la carga impositiva que se habrá de cargar a los costarricenses para enfrentar el déficit en las cuentas del Estado, no se dirimirá solamente en el recinto parlamentario. Hoy se celebra en el mundo entero el DIA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES. Y ellos tendrán también su palabra que decir, sobre todo a través de los sectores organizados en sindicatos. Las manifestaciones que hoy tienen como escenario las calles de la capital así lo prueban.
No es por casualidad que esa manifestación culmine al frente de la Asamblea Legislativa. Los trabajadores reivindican la justicia distributiva. Los sectores populares, sobre todo aquellos que hicieron presidente a Luis G. Solís, le exigen un “cambio” de rumbo en las políticas neoliberales que venían imponiéndose como agenda única de los gobiernos del bipartidismo. El tan cacareado “cambio” debe manifestarse, no solo en el cambio de partidos y de personas, sino asumiendo un nuevo enfoque en las políticas económicas y sociales.
Pero los reclamos de los trabajadores van más allá del tema fiscal. Se trata, ante todo, de establecer una auténtica democracia que consiste en fundar la libertad política en la justicia social para que esta sea real y sólida. La mayor debilidad estructural de nuestro sistema democrático radica precisamente allí. La desigualdad social, cada vez mayor debido a las políticas neoliberales imperantes, no ha hecho sino cercenar los derechos laborales logrados por los trabajadores en décadas de luchas y con no pocos mártires, como las manifestaciones del 1° de Mayo lo recuerdan.
En Costa Rica no habrá democracia real, no habrá paz ni libertad política, si no se respetan las exigencias de la justicia social. Mientras el 30% de los salarios no llega al mínimo exigido por ley; mientras haya persecución sindical en muchas empresas privadas; mientras no se paguen las horas extras ni se respeten las exigencias en salud laboral; mientras no se haya acabado con el 21% de pobreza; mientras haya más de un 10% de desempleo abierto y más del 37% de “economía informal”, NO habrá democracia real. Por todo eso considero que el 1° de Mayo debe ser declarado como EL DIA DE LA JUSTICIA SOCIAL.

Arnoldo Mora