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Martes 31 Diciembre, 2013

Estados Unidos retorna con ansias de impulsarse hacia arriba con rapidez en su crecimiento potencial vía una demanda privada interna más satisfactoria y una política de austeridad fiscal


El columpio de la economía global

Curiosamente he notado que la economía global se comporta de forma similar a niños jugando en un columpio. Las economías de los países desarrollados y países emergentes entran en juegos de subir y bajar en sus ciclos económicos. Algunos buscan subir de forma acelerada y rápida, otros buscan subir de manera lenta, pero estable. Pero todos tienen cautela en el momento de bajar.
La década de 2000 presentó condiciones insólitamente positivas para las economías emergentes con elevados precios de las materias primas, un acelerado desenvolvimiento de sus mercados financieros, posiciones fiscales más solventes, y disminución de sus deudas. Hoy en día, esas bondades se han enfriado y las economías desarrolladas han iniciado un proceso de lenta recuperación y ajuste.
Estados Unidos retorna con ansias de impulsarse hacia arriba con rapidez en su crecimiento potencial vía una demanda privada interna más satisfactoria y una política de austeridad fiscal a través del recorte del gasto público, aunado a la reciente desaceleración de la expansión cuantitativa de parte de la Reserva Federal. Japón ha implementado una nueva reforma económica, llamada Abeconomía, basada en una política monetaria laxa para combatir la deflación, un mayor estímulo fiscal a corto plazo para incitar la demanda, y reformas estructurales enfocadas en subir su potencial económico de una forma sostenible. Europa presenta tasas de crecimiento potencial lánguidas, pero que podrían mejorar conforme los consumidores y las empresas aumenten su gasto.
¿Cuáles pueden ser los efectos del modesto impulso alcista de parte de las economías desarrolladas en las economías emergentes?
Al darse el impulso alcista del crecimiento potencial de los países desarrollados, los flujos de capitales pueden revertirse hacia ellas, a causa de tasas de interés más altas en sus mercados financieros.
Ante la posible salida de capitales desde los países emergentes hacia las economías desarrolladas, y la subsecuente presión de sus monedas locales a devaluarse, las deudas privadas y públicas en dólares, generadas por políticas anti-cíclicas recientes, se encarecerían. A su vez, los precios de sus activos y bienes raíces locales caerían como consecuencia de la caída en los flujos internos de crédito, causado por la falta de fuentes de financiamiento externo sustentadas en los capitales externos. Las empresas locales tendrían que disminuir sus planillas e inversiones. Adicionalmente, se verían perjudicados los gobiernos mismos por no poder financiar sus deudas públicas, teniendo que recortar gastos o aumentar impuestos. Todo este conjunto de factores afectaría el crecimiento potencial de sus economías.
En el juego del columpio de la economía global, se sube y se baja, se gana y se pierde. Las economías emergentes deben estar alertas durante 2014 ante los posibles efectos del impulso alcista del crecimiento potencial de las economías desarrolladas.

Óscar Ugalde

Economista