Los pupilos de Thomas Tuchel realizaron 28 remates a puerta; los de Fernando Batista, uno.
El técnico argentino reconoció la superioridad de un seleccionado candidato a ganar la Copa del Mundo, pero se excusa en una supuesta renovación de su planilla, como causa principal de la derrota. Su razonamiento no es válido.
Patrick Sequeira, el lateral Haxzel Quirós, el central Jeyland Mitchell, el capitán Orlando Galo y el tridente Carlos Mora, Josimar Alcócer y Manfred Ugalde vienen de procesos anteriores en la Tricolor.
Los rostros nuevos son pocos: Aarón Salazar, Fernán Faerron, Andrey Soto y Shaw Johnson titular contra los ingleses.
De manera que el problema actual de la Selección Nacional no es la reestructuración de la nómina. Su tumor, tan viejo que viene desde la etapa de Luis Fernando Suárez, pasando por Gustavo Alfaro, Claudio Vivas y Miguel Herrera, radica en que la Selección Nacional NO TIENE línea delantera. Es más peligroso un ataque de caspa que la zona ofensiva de la Tricolor, y más cuando se forma con un 5-4-1 o 4-5-1, la fórmula de Batista.
A estas alturas del partido, Manfred Ugalde no tiene que demostrar nada a nadie. Ni a nosotros que pensamos solo duraría un año en Europa. El pequeño “nueve” ha triunfado en el Viejo Continente, como ha sido campeón Carlos Mora en Rumanía y se luce Josimar Alcócer en Bélgica.
¿Por qué a esta tripleta de futbolistas que se supone, forman la zona ofensiva de la Selección Nacional, les va bien en Europa y no pueden hacer un remate a puerta con la Tricolor?
La respuesta es muy simple: acompañamiento.
Los tres en sus respectivos equipos juegan un fútbol asociado, atacan en grupo y tienen mayor espacio de maniobra.
Mientras un director técnico no tenga la valentía, aunque salga goleado del partido, de hacerle compañía a Ugalde, esta Selección Nacional del “Bocha” Batista, lamentablemente no va para ninguna parte.
Juguemos un 4-3-3 aunque nos aplasten, metamos tres delanteros, para ver si acaso salimos del atolladero y observamos una Selección Nacional diferente.
Mejor perder 7-3 o 5-2 jugando al fútbol que caer 7-0, 3-0, 3-1, con esa estadística de cero remates a puerta, que solo desnuda nuestras limitaciones.





































