Don Julio Chávez escribió el siguiente comentario en que por razones de espacio editamos algunos párrafos. Se titula:
El fútbol de Costa Rica: un espejo roto que nadie quiere ver.
“Por años nos hemos contado el mismo cuento: que somos “competitivos”, que “la liga es fuerte”, que “el futbolista tico es diferente”. Hoy, ese relato ya no se sostiene. El fútbol de Costa Rica atraviesa una crisis profunda, estructural y silenciosa. No se trata de un mal momento: se trata de un sistema que dejó de producir talento, dejó de evolucionar y dejó de competir.
El balompié costarricense se juega a un ritmo bajo, sin cambios de velocidad, sin creatividad y sin la agresividad que caracteriza al fútbol moderno.
Hace tiempo que Costa Rica no produce un futbolista capaz de romper el molde. El jugador desequilibrante, el que define partidos, simplemente no aparece. La razón es evidente: el país carece de un sistema formativo que explote la fisiología, el talento natural y la creatividad del futbolista. Es imposible pedir magia donde no se siembra nada.
La formación de entrenadores es otro de los grandes agujeros del fútbol nacional. Muchos obtienen licencias que solo sirven dentro del país, sin reconocimiento internacional y sin un estándar académico que garantice calidad. La consecuencia es simple:
No se exportan entrenadores.
No se modernizan metodologías.
No se desarrollan perfiles tácticos competitivos.
Si quienes forman a los futbolistas no están formados adecuadamente, el estancamiento no es solo predecible: es inevitable.
A este panorama se suma un actor que debería fiscalizar, pero que se ha convertido en parte del problema: la prensa deportiva. Una prensa que mueve fichas para pagar favores, que confunde opinión con campaña, y que rara vez profundiza en lo táctico, lo físico o lo metodológico.
Jugadores sin desarrollo, entrenadores sin proyección, prensa sin ética, clubes sin estructura y una liga que no exige. Todo esto forma un círculo que explica por qué Costa Rica acumula fracaso tras fracaso.
La reconstrucción del fútbol costarricense no se hará con discursos vacíos ni con maquillajes superficiales. Requiere:
Reformar completamente la formación de entrenadores.
Crear academias con estructura moderna.
Apostar por ciencia y datos, no por intuición.
Profesionalizar la prensa deportiva.
Costa Rica tiene talento, historia y pasión. Lo que no tiene es un proyecto. Y sin proyecto, ningún espejo refleja grandeza.





































