Cuando la FIFA repartió la sede del Mundial 2026 entre Estados Unidos, Canadá y México, facilitó a otras selecciones nacionales de Concacaf de regular nivel, la posibilidad de clasificar a esa cita universal con mayor facilidad.
No había que ser brujo profesional para comprender esa gran verdad, la que lógicamente partes interesadas en el tema quisieron contrariar, al punto de manifestar, por ejemplo, dirigentes de la Federación Costarricense de Fútbol, que la Selección Nacional tendría un camino difícil.
También lo manifestó el técnico Miguel Herrera, el día que fue escogido como estratega de la Tricolor. “Tendremos una eliminatoria complicada”, algo así manifestó, quizá preocupado por el “poderío” de selecciones como la de Belice y Bahamas, rivales de la nuestra.
Como lo manifestamos en nuestra Nota de ayer, analizar futbolísticamente la victoria de Costa Rica contra Bahamas 8-0 es una farsa. Lo que tuvo la Tricolor en Barbados fue un entrenamiento oficial que sirvió para mejorar las estadísticas.
Ese rejuntado que se paró contra varios mundialistas de la Selección Nacional, lo que dio fue lástima y pena. Errores garrafales de un portero aficionado, un güila de 16 años corriendo sin sentido por toda la cancha y un “gordito” número 14 al que las llantas no le permitieron ajustarse el uniforme.
Respeto la cobertura de mis colegas al partido. Cumplieron con su trabajo profesional, pero pongo en duda si esa paliza que se obtuvo caminando contra un rejuntado “requetemalo”, merecía horas de horas de análisis en programas deportivos en la radio y páginas enteras en la prensa escrita.
Repasen si es tan fácil la eliminatoria mundialista, que bastó esa goleada sin miseria alguna ante un grupo de futbolistas aficionados, para casi asegurarnos el boleto al Mundial 2026.
Nos quitaron del camino a México, Canadá y Estados Unidos, los tres “cocos” de la Concacaf. Puede que tengamos que enfrentar a Honduras en uno de los grupos y vencerlo para evitar el repechaje. Fácil, demasiado fácil.
Con la Selección Nacional clasificada a uno de los grupos, cuyo primer lugar va directo al Mundial 2026, sigue la Copa Oro y ahí sí podremos analizar el actual poderío de los pupilos de Miguel Herrera.
Los rivales de Costa Rica en esta competencia, si serán parámetro para analizar el potencial o las limitaciones de la Tricolor, porque no nos toparemos ni en sueños, con otra Bahamas.





































