Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 2 Diciembre, 2013

No falta mucho espero para que a algún director, bien documentado, se le ocurra hacer una película de la historia nacional reciente. ¿Serán ustedes los políticos, personajes u observadores?


De Padres, Puertos, Princesas y Plumas

Como bien dijo mi amiga Cristina, el cine de nuestro país sigue superándose y en un mes se estrenaron tres películas nacionales cuyos títulos empiezan con la letra P de “Pura vida”: “Por las plumas”, “Puerto Padre” y “Princesas Rojas”.
Más de una vez le he dedicado mi columna al cine nacional e insisto: me encanta comer palomitas en el cine escuchando nuestro idioma. No me pierdo ninguna película costarricense: por autodisciplina, por curiosidad, por placer. Me encanta ver paisajes que conozco, identificarme con historias que me son cercanas, oír mi acento, mi argot.


Repito lo que en alguna ocasión aclaré en este espacio: no soy crítica ni lo quiero ser, porque los críticos se echan a perder. Por lo tanto no dedicaré este artículo a destrozar lo construido, a minimizar esfuerzos, a humillar a los emprendedores, a atacar a los creadores.
Tengo la total libertad de hablar de lo que me ha gustado de cada film y no estoy obligada (no quiero ni me interesa) opinar de lo que creo —según mi subjetividad que es la misma de cualquier crítico— podría haberse mejorado.
Las tres tocan temas distintos, desde perspectivas diferentes. Aunque una es una comedia y las otras dos, dramas, son diversas y ricas en significados.
Me gustó mucho en las tres películas la dirección de arte, las locaciones y el vestuario. En el caso de “Princesas Rojas”, al recrear otra época, una que además puedo recordar muy bien, me impactó su perfección.
Me entretuve con todas, más allá que alguna me haya gustado más que otra. Con ninguna lamenté haber pagado el boleto.
En “Por la Plumas” los personajes son encantadores y muy bien interpretados por los actores. “El evangelio según Jasón” es la escena más memorable de la película. Avon debería haber patrocinado esta producción porque nunca vi un “product placement” (falso, en realidad) tan verosímil, aceptable e ingenioso.
De “Princesas Rojas” es destacable la línea argumental de Claudia, la protagonista: la relación con su hermana, el deseo de participar en el coro y todos los obstáculos que enfrenta, la veneración por su colección de pines, su culto a los cantos rusos. La actuación de las niñas es destacable.
Lo primero que admiré de Puerto Padre fue la fotografía. Y sí, admito que le tengo un gran cariño a Cate (Fernando Montero), pero eso no influyó en mi percepción.
Podría también ser subjetiva con la actuación de Adriana Álvarez, pues hace cinco años que la adopté como hija teatral. Pero justamente por eso es que siempre seré sincera con ella y con su trabajo. ¡Me encantó en su papel de Soledad!
Reconozco la labor de dirección de Tavo Fallas, guiando no solo a Adri, sino a Leynar Gómez, un excelente actor joven con gran futuro.
En las redes sociales los candidatos presidenciales fueron invitados a verlas y algunos asistieron.
La industria cinematográfica costarricense está en ebullición. No falta mucho espero para que a algún director, bien documentado, se le ocurra hacer una película de la historia nacional reciente. ¿Serán ustedes los políticos, personajes u observadores?


Claudia Barrionuevo
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