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Miércoles, 19 de diciembre de 2018



FORO DE LECTORES


Cuba, la espera estoica

| Sábado 13 octubre, 2007


Cuba, la espera estoica

Los acontecimientos que se vienen sucediendo en Cuba a raíz de la larga enfermedad que acosa al comandante y presidente Fidel Castro, su condición de octogenario y su retiro temporal del poder, han sido un atisbo de lo que puede suceder en la paradisiaca isla caribeña una vez que el indiscutible líder falte.
Leyendo la historia tal y como es, una corriente, la cual nos dice qué sucedió, qué es lo que sucede y qué será; a menos que haya una transformación violenta o radical, parece que no habrá cambios significativos o revolucionarios, una vez que el actor principal cubano abandone la escena.
La clase dominante o la llamada nomenclatura en la isla, ha demostrado tener una sólida organización y disciplina y no estará dispuesta a ceder fácilmente en sus privilegios, por lo que se aferrará a su modelo político, a partir de un liderazgo compartido, con una cabeza un poco más visible, en la persona del más joven de los hermanos Castro, Raúl.
La espera estoica de los cubanos isleños y de aquellos de Miami y de otras latitudes, se verá alargada en el tiempo. Cabe esperar que el nuevo liderazgo asuma un proceso de apertura paulatino al estilo de la China continental, sin que el Partido ceda el control y la predominancia política del país, al menos en el corto plazo.
Podríamos vislumbrar una mayor apertura que le otorgue más participación a la población en la actividad económica, en pequeñas empresas o actividades básicas remuneradas, que le permitirían al sistema gobernante abrir algunas válvulas y de esta manera aliviar la creciente presión interna y externa. De esta forma se podría apuntalar y extender la vida de la ya quebrantada y sobreviviente economía cubana.
La nueva corriente populista con matiz de izquierda que vive hoy América Latina, la influencia de Chávez y el aporte de sus petrodólares a la economía de la isla y a la revolución, podrían ser eventos pasajeros y sujetos a los acomodamientos, los flujos y reflujos de las mareas políticas que se den en el continente y en Caracas, por lo tanto, no son un factor determinante y de largo plazo en la escena económica y política cubana.
Sin menoscabar el apoyo que los gobiernos y las sociedades democráticas otorguen al pueblo cubano y a sus anhelos, el proceso de cambio deberá surgir a lo interno y es la población cubana y los sectores menos recalcitrantes del Partido, los que deben producir los liderazgos necesarios y que se requieren para avanzar hacia la democratización, la consolidación de los Derechos Humanos y la apertura de Cuba al mundo.
Sin duda alguna, una vez que falte el omnipresente Fidel, se van a dar fuertes pulsos y acomodamientos entre los diversos sectores del Partido Comunista y de las fuerzas armadas; pero es de esperar que prevalezcan la paz, el consenso y que la nueva etapa de la historia cubana y su visible en el horizonte “Perestroika”, sean producto de un saludable raciocinio, la negociación y la apertura al mundo para el bienestar del sufrido y estoico pueblo cubano.

Johnny Sáurez Sandí
Abogado y notario