Cientos de personas se congregaron frente a la iglesia Matriz de Gondomar, en Portugal, donde se realizó el funeral del astro de fútbol Diogo Jota y de su hermano, el también jugador André Silva, que murieron en un accidente automovilístico en España, hace una semana.
Decenas de futbolistas, compañeros de equipo en Liverpool y en la selección de Portugal, asistieron a la ceremonia.
Pero, hubo un gran ausente: Cristiano Ronaldo, compañero de Jota en la selección lusitana, actual campeona de la Liga de Naciones de Europa, situación que generó un bombardeo de críticas a la estrella del Al-Nassr de Arabia Saudita.
Fue entonces que Katia Aveiro, hermana de Cristiano, cuestionó a los críticos del astro portugués, que lo señalaron por su ausencia y los calificó de hipócritas.
“No sean hipócritas. Los mismos que están criticando son los que siempre cuestionaron por qué sigue en la selección y ahora ‘el capitán no fue al funeral’, pero ahí no se trata de fútbol, se trata de una familia que perdió dos personas, dos hijos, un marido, un padre, un amigo, un nieto. Dejen de ser hipócritas”, mencionó.
De acuerdo con Katia, la decisión de Cristiano de no acudir a la ciudad de Gondomar, en Oporto, fue para no desviar la atención de las honras fúnebres.
“Cristiano es una figura mediática. Vaya a donde vaya hay un revuelo. Mi hermano no puede ir a bodas, no puede ir al cumpleaños de un sobrino ni a un evento mío porque se perdería el foco. No puede ir a un café ni a una terraza, por razones obvias”, añadió.
Y en esta nota, le damos a doña Katia toda la razón.
Resulta lamentable el suceso, pero si Cristiano se hace presente en el modesto pueblito de Gondomar, se forma una revolución entre sus habitantes por la presencia del astro y el funeral de los hermanos Diogo y André pasa a un segundo término, que fue precisamente lo que Cristiano quiso evitar con su ausencia.
“Cuando murió mi padre, además del dolor de la pérdida, tuvimos que lidiar con una avalancha de cámaras y curiosos en el cementerio y dondequiera que íbamos. Querían un circo, el respeto por los demás es invisible”, sentenció Katia.
Su hermano, como Messi y otros astros mediáticos, viven encarcelados en su propia fama.
Cargan millones de dólares en sus bolsillos, pero no pueden tomarse un cafecito en un lugar tranquilo, al aire libre, como diariamente lo degustamos cualquiera de nosotros.
Entonces… ¿para qué plata?





































