Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Sábado 10 Noviembre, 2007

Costa Rica es más rica

Luis Muñoz
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Bueno, la pobreza disminuyó (a un 16,7%), pero ¿cómo afecta esta cifra?
Aparte del orgullo, potencialmente de ser un porcentaje histórico y el más bajo de América Latina, ¿habrá esperanza de al menos una vida más decente?
Más allá del renombre para los ministros, presidentes o país, vale más la pena recordar, ¿por qué luchar contra la pobreza es bueno?
Por supuesto, en primer orden está el lado humano, es decir aquellos miles de historias de costarricenses que viven en condiciones de miseria, falta de oportunidades y excluidos de la sociedad; los cuales de pronto logran encontrar nuevas esperanzas.
Pero también desde un punto de vista más comercial, la lucha contra la pobreza aumenta las posibilidades del país de atraer inversiones.
Para estas alturas, está claro que una economía tan pequeña como la costarricense depende del capital externo para desarrollarse, sin embargo para que estas inversiones sean atractivas deben existir otras condiciones, aparte de las que reflejan las estadísticas oficiales.
En este caso no deseo mencionar las harto conocidas como dominio del inglés, profesionales capacitados, salarios competitivos (bajos), sino propiamente me refiero a un entorno que permita el desarrollo de una vida decente y agradable.
Por ejemplo, además del clima, la amabilidad de los nacionales y la naturaleza, existen otros factores fundamentales para que el desarrollo toque a la puerta.
Cosas sencillas, que posiblemente los costarricenses ya hemos olvidado, como caminar sin miedo a ser asaltado por las calles, dormir tranquilo sin temor a los ladrones, poder llevar a los niños a un parque sin arriesgar la vida.
Estas circunstancias que hoy nos parecen como algo “especial”, son aspectos fundamentales y básicos en sociedades más avanzadas.
Sin embargo, a los pobreci-ticos ya nos parecen como extraordinarios y sorprendentes.
Más aún si estas cosas no se mencionan en los discursos de gobierno, o en los costosos estudios sociales de cada administración de turno, ni mucho menos en largas listas de préstamos de organismos internacionales para el desarrollo.
En palabras simples, luchar contra la pobreza es bueno, es conveniente, es decir, el país es más rico.