Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 24 Abril, 2013

No extraña el hecho que algunos habitantes encuentran más eficiente usar marchas, amenazas de paros y bloqueos para ventilar sus demandas, que dirigirse a través de los canales institucionales


¿Contra quién está el pleito?

Para la visita el 3 y 4 de mayo del Presidente Barack Obama, que disfruta de opiniones favorables del 78% de los costarricenses, se rumora que varios grupos están considerando realizar marchas de protesta o de reclamos. Tienen todo el derecho de hacerlo, pero se tiene que preguntar, ¿a quién realmente están pidiendo reivindicaciones?
Ya es casi norma, y nunca más que con este gobierno, que la mejor manera para lograr objetivos colectivos es la de bloquear calles y carreteras, y si hay suficientes asistentes y dispuestos, una marcha a Cuesta de Moras o Zapote.
El problema con marchar a la Asamblea Legislativa es que probablemente varios diputados saldrán a la calle para dar discursos de apoyo, para después no hacer nada; son especialistas en hacer la “masaguada”. ¡¡Mejor es Casa Presidencial como destino!!
Pero con la administración actual, a veces ni es necesario hacer el esfuerzo físico; el solo anunciar que se hará una marcha o un bloqueo es suficiente para que aparezca un “negociador” que opera bajo el principio que “un mal arreglo es mejor que un buen pleito”.
En cuestión de unas horitas cede este representante “algo”, aunque en el caso de los taxistas y los porteadores perjudica un lado o el otro, que obliga al no presente realizar su propio operativo días después.
Se aumentan derechos laborales a los empleados públicos, se bajan los costos de los marchamos para algunos, se derogan contratos hechos por el Estado, se llegan a otros acuerdos con estas protestas.
No extraña el hecho que algunos habitantes encuentran más eficiente usar este sistema (marchas, amenazas de paros y bloqueos) para ventilar sus demandas, que dirigirse a través de los canales institucionales, que se crearon precisamente para resolver estos temas.
Las instituciones dilatan, piden “mucho papeleo” y más bien por la forma en que operan, parecen organizados para resistir a cualquier cambio.
Dentro de algunos de estos movimientos con objetivos específicos siempre aparecen ciertas personas que buscan organizar un “frente común”.
A estos les gustaría organizar un gran evento donde se unen taxistas con vecinos de San Ramón, motociclistas con docentes, trabajadores de la Caja con estudiantes, y por supuesto cualquier ciudadano “raso” que quiere acompañarles. Esto se logró con el “Combo”; se quiso hacer con el Tratado de Libre Comercio TLC con los Estados Unidos y los países vecinos, pero el referéndum los derrotó.
Es improbable que haya una marcha tipo “frente común” durante la visita del primer mandatario estadounidense porque viene el viernes por la tarde y sábado; los empleados públicos descansan (parte de sus conquistas sociales) en ese horario.
Pero si aparece uno que otro grupo, ¿quiénes lo conformarían? ¿Serían ideólogos que quieren retomar la guerra fría o la lucha contra el TLC o manifestar que son “anti-gringos? ¿O sería algún grupo que está “amenazando” con marchas y posibles bloqueos como un tipo de chantaje, para ver si la administración les cede “algo” en cambio de no realizar la actividad de protesta?


Carlos Denton
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