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Entre los temas principales están el paquete de estímulo económico y el socorro al sector automotriz
Congreso de Estados Unidos cargado de asuntos conflictivos

• Bush se opone a una nueva inyección de dólares a los bancos


Washington
EFE

El Congreso de Estados Unidos debatirá hoy temas que incluyen un nuevo paquete de estímulo económico, el socorro financiero a los fabricantes de vehículos automotores y la selección de sus nuevos dirigentes.
La legislatura 110 lidiará con asuntos conflictivos sabiendo que el presidente George W. Bush todavía puede vetar leyes que no le gusten, pero que el panorama político en el Capitolio cambiará desde enero, cuando los demócratas asuman su mayoría ampliada y Barack Obama jure como nuevo presidente.
La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha prometido que los demócratas propondrán un programa de estímulo económico en momentos en que Estados Unidos da señales de contracción económica y crece el desempleo.
Bush, que ya promulgó uno de estos programas en febrero, indicó que se opondría a otro estímulo ahora.
Su Gobierno ha estado distribuyendo cientos de miles de millones de dólares a los bancos para salvarlos de la crisis financiera.
Obama, por su parte, dijo que si el Congreso no aprueba ese aliciente económico antes de fin de año, él se ocupará de que lo haga apenas llegue a la Casa Blanca el 20 de enero.
Un dilema que puede poner al presidente electo en dificultades con los demócratas en el Congreso, o a estos con los sindicatos, es la idea de un socorro financiero para General Motors, Ford y Chrysler, compañías de las que dependen tres millones de empleos.
Los sindicatos, que gastaron $80 millones en apoyo a las campañas que aumentaron la mayoría demócrata en el Congreso y empujaron a Obama hacia la Casa Blanca, buscan por supuesto que se protejan los empleos de sus afiliados.
Fuentes económicas indican que, entre bambalinas, el Gobierno de Bush accedería a un estímulo económico y alguna forma de ayuda a las Tres Grandes de Detroit si los demócratas se tragan todo lo que han dicho en contra de un pacto comercial con Colombia y lo ratifican antes de que concluya esta legislatura.
Otra fuente de revueltas en el Congreso es el manejo del socorro de $700 mil millones que los legisladores aprobaron a fin de setiembre cuando el Ejecutivo de Bush les dijo que la nación y el mundo estaban al borde del precipicio económico.
El Congreso accedió al otorgamiento de los fondos en dos cuotas, e impuso el requisito de un informe de auditoría antes de soltar la segunda parte del auxilio.
Un mes y medio más tarde no hay informe de auditoría y el Gobierno de Bush ha cambiado por lo menos tres veces la dirección del programa de ayudas, de modo que los legisladores no saben bien cómo se está usando el dinero.
Además de los asuntos económicos, los legisladores tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes empezarán esta semana la selección de los futuros dirigentes de los comités y subcomités en el Congreso.
En la elección del 4 de noviembre los demócratas ganaron 22 asientos adicionales en la Cámara de Representantes, de 435 miembros y tienen por lo menos 257 escaños. En el Senado ganaron seis asientos adicionales y cuentan ahora con 57, lo cual todavía no les da la mayoría necesaria para que la legislación que aprueben sea inmune a los vetos presidenciales.
En medio de toda esta acción legislativa, y mientras los mercados aguardan indicios del curso que tomará el Gobierno de Obama, el presidente electo tiene que seleccionar a los futuros miembros de su Gabinete, que requerirán la ratificación del Senado.
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